Abde es un niño, un hijo de inmigrantes marroquíes que crece en la España de los años 2000. En primero de la ESO empieza a descubrir algunas cosas importantes, como que su nombre sigue siendo un obstáculo para algunos, o que las velas iluminan los deberes en casa cuando no se llega a fin de mes, o que también en casa los problemas se hablan en otro idioma, y que sus raíces nunca van a poder alcanzar a aquellas que sus padres echaron en otra tierra.
Pero Abde es un niño listo e inquieto, y pronto aprende a mirar el mundo con esa mezcla de inocencia y lucidez que solo tienen los niños que escuchan más de lo que dicen. Intenta entender quién es cuando todos parecen tener respuestas... menos él. Y descubre que crecer es una aventura rara, a veces injusta, pero casi siempre emocionante (sobre todo cuando sobrevives).
Esta es, a grandes rasgos, la trama de ‘Corderito’, la primera novela de Yunez Chaib (1994), el melillense criado en Mallorca que lleva más de una década desarrollando una carrera en la comedia, caracterizada por su capacidad para abordar cuestiones complejas —como la identidad, el racismo o la inmigración— desde el humor y la observación cotidiana. Tanto en la radio como en la televisión (actualmente participa en el programa «La Revuelta») y, en especial, en espectáculos en directo, Chaib ofrece uno de los discursos más potentes y originales de la escena actual, desarrollando una voz propia dentro del discurso cultural contemporáneo.
Con ‘Corderito’, Chaib amplía ese discurso transformándolo en narrativa, en una autoficción —un territorio a medio camino entre la memoria y la invención— en la que el autor reconstruye parte de su experiencia vital sin ceñirse a los límites de la autobiografía. El resultado es un relato que conserva la autenticidad de lo vivido, pero que también permite explorar la ficción como herramienta para alcanzar una verdad más amplia.
A través de escenas cotidianas —el colegio, la familia, el barrio—, el protagonista se enfrenta a preguntas que no siempre tienen respuesta: quién es, de dónde es y por qué, a pesar de haber nacido y crecido aquí, sigue siendo percibido como alguien «de fuera». Esta tensión entre pertenencia y exclusión atraviesa toda la obra y la convierte en un retrato generacional de enorme vigencia; aunque la novela, lejos de la denuncia explícita, apuesta por lo cotidiano y, sobre todo, por el humor —como buen cómico que Chaib es— para crear ese espacio donde comprender estas realidades tan complejas expresadas de forma afilada y tierna.
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz




