Aunque pueda parecer increíble, os aseguro que una novela histórica, satírica, que destaca los abusos del poder y los privilegios que ostentan aquellos que los tienen, que realiza una crónica de las desigualdades, los vicios y las bajas pasiones de la época... puede ser, a la vez, la novela más divertida e irreverente que podáis leer este verano.
Y una de las pocas plumas actuales capaces de este prodigio es, sin duda alguna, la del periodista y escritor sueco JONAS JONASSON (1961), que ya nos deleitó con «El abuelo que saltó por la ventana y se largó» o con «La pitonisa y el idiota»; y que ahora regresa con un relato delicioso en donde se combinan el humor, la sátira social y el espíritu picaresco con una precisión casi escandinava: «EL AGUARDIENTE BENDITO DE ALGOT Y ANNA STINA», ambientada en una remota y empobrecida aldea sueca a mediados del siglo XIX.
Hay que recordar primero que, en aquella época, las hambrunas, las epidemias y la guerra casi continua terminaron por empobrecer a la población sueca —y a la de los otros países escandinavos— hasta el límite de la subsistencia.
Pues bien, en este terrible escenario está situado uno de nuestros protagonistas: Algot Olsson, hijo de un granjero endeudado hasta las cejas que, además de un montón de deudas, hereda lo que podría resolver definitivamente su vida: una receta secreta para elaborar un aguardiente tan puro que podría sanar almas (hay que recordar también que los suecos decimonónicos acostumbraban a olvidar sus penas diarias con la bebida); por lo tanto, ahí podía tener el bueno de Olsson la solución a todos sus problemas.
Así pues, y con la ayuda de Anna Stina, una joven brillante, rebelde y de ingenio afilado, decide poner en marcha una destilería clandestina que, muy pronto, se convierte en un próspero negocio.
Sin embargo, muy pronto también, este negocio empieza a incomodar al poder y a despertar la codicia de la nobleza. Y ahí es donde entra en acción el arruinado conde Bielkegren y su hijo, un teniente con más orgullo que talento, que deciden hacerse con el negocio para enriquecerse.
En un país donde la miseria convive sin demasiados problemas con el absurdo, la fe y la política, el enfrentamiento entre campesinos e hidalgos crece hasta alcanzar proporciones tan épicas como ridículas. Pero Algot y Anna Stina descubren que la astucia, cuando es persistente, puede ser más eficaz que cualquier linaje.
Con su inconfundible estilo irónico, JONASSON convierte la historia de Suecia en un espejo tan afilado como cómico, en el que no cuesta demasiado reconocerse.
Os invito, pues, a tomar un buen trago de lectura de esta novela reconstituyente, muy amena, fácil de leer y muy divertida, que, como el buen aguardiente, despierta el ánimo y agita los sentidos.
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz




