Georg Wilhelm Pabst (1885–1967) fue uno de los más grandes directores de cine de su época, quizás, junto con Fritz Lang, el más célebre. Hizo películas expresionistas, simbolistas y realistas, pero en todos esos movimientos destacó por su genio y maestría. En 1925 se dio a conocer con Bajo la máscara del placer, dirigiendo a una joven Greta Garbo que fue catapultada a la fama. A partir de ahí, surgió una larga lista de obras maestras: Cabaret, Cuatro de infantería, La ópera de los tres centavos...
En 1933, cuando los nazis llegan al poder, Pabst está rodando en Francia su versión de Don Quijote, y ante este nuevo cambio de rumbo Hollywood parece la única salida para huir de los horrores de la nueva Alemania. Al otro lado del Atlántico consiguió filmar una obra menor: El secreto de una noche, pero no encontró acomodo. Bajo el sol cegador de California, el famoso director es un donnadie, y ni siquiera Greta Garbo, que le debe la celebridad de la que goza, quiere ayudarle.
Este fracaso y las noticias sobre la enfermedad de su anciana madre lo llevarán de regreso a su Austria natal, ahora ocupada por los nazis, y esa será la oportunidad perfecta y esperada para que el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, capte al genio del cine para trabajar a favor del régimen. Pabst está decidido a no dejarse someter por ninguna dictadura, pero la telaraña de la maquinaria nazi ha empezado a encerrarle en una posición desesperada.
En verdad, G.W. Pabst pagó con creces su permanencia en Alemania durante todo el conflicto. Cuando murió en Viena, el 29 de mayo de 1967, ya hacía mucho tiempo que permanecía sumido en el ostracismo.
DANIEL KEHLMANN (1975) es uno de los escritores alemanes más prestigiosos en la actualidad; con varios e importantes premios conseguidos. Su libro La medición del mundo ha sido la novela más exitosa de la literatura alemana después de El perfume de Süskind.
Su última novela, inteligente, entretenida y mordazmente divertida, es EL DIRECTOR, en donde, como hemos visto, retrata a un legendario director de cine convertido en un arma de propaganda nazi; «nos muestra», dice Salman Rushdie, cómo incluso un gran artista puede llegar a acuerdos morales con el mal, y ser destruido por ellos.
Esta deslumbrante novela consigue lo que solo la buena literatura puede lograr: es una historia sobre el pasado que nos enfrenta a preguntas que aún esperan respuesta en nuestro presente.
Miguel Ibáñez. Librero




