Desestacionalización y polo de atracción hacia un tipo de turista familiar con inquietudes gastronómicas. El auge que en los últimos años ha experimentado el turismo micológico se ve recompensado este año con una campaña de recogida de setas que, por lo menos durante sus inicios, tiene los visos de histórica. Las abundantes precipitaciones caídas durante todo el mes de septiembre, las tormentas que ya comenzaron a descargar en agosto y las suaves temperaturas que están caracterizando al actual mes de octubre favorecen que las condiciones de crecimiento de hongos y setas silvestres sean extremadamente favorables durante este arranque del otoño. Todo ello después de 3 años, a grandes rasgos, nefastos para las setas debido a la falta de lluvias.
El interés por la micología se está dejando notar especialmente en comarcas como el Maestrazgo. La institución comarcal gestiona un coto micológico que aglutina a todas las poblaciones de la comarca y que suma unas 10.500 hectáreas, todas ellas de monte público perteneciente a los distintos ayuntamientos. Algunos fines de semana como el primero de octubre la comarca del Maestrazgo y los establecimientos hosteleros colaboradores vendieron hasta 1.300 tickets en solo dos días. «Tuvimos un final de septiembre y un principio de octubre muy bueno. Estos días, aunque hay más turismo, ha bajado un poco el interés por las setas porque la gente se dedica más a visitar pueblos, pero aún así seguimos en cifras muy altas», explicó Ana Marín, una de las trabajadoras del coto.

Los visitantes que quieran recolectar setas en el coto del Maestrazgo deben adquirir un pase diario con un coste de 5 euros y de 8 para todo el fin de semana. No obstante existe la opción de poseer un pase anual por un importe de 50 euros. En el caso de los propietarios y arrendatarios de fincas, el bono anual baja hasta los 12 euros. Los vecinos de las localidades del Maestrazgo deben abonar 7 euros anuales. Por último si el uso del coto tiene fines comerciales el importe es de 60 euros anuales. «Estamos al completo en buena medida gracias al turismo micológico», explicó Pilar Beltrán, presidenta de la asociación de empresarios turísticos del Maestrazgo.
Otras zonas en las que, de igual modo, destaca la afición por la micología es el Matarraña. Pese a que en esta comarca la temporada de setas suele eclosionar unas dos semanas después que en los municipios del Maestrazgo y que las zonas de búsqueda suelen ser algo más inaccesibles, la realidad es que centenares de buscadores locales y visitantes aprovechan la benigna meteorología de esta primera quincena de octubre para intentar hacerse con el preciado hongo. En el caso del Matarraña, la temporada está cercana a su clímax principalmente en la zona alta de Los Puertos de Beceite, en los términos municipales de Peñarroya de Tastavins, Monroyo y en la propia localidad que da nombre a todo el macizo.
Otros visitantes prefieren sin embargo acudir directamente a los establecimientos de restauración para probar las distintas especies micológicas locales. «Siempre hemos apostado por incluir el producto local en nuestra carta y nuestro menú y por ello, especialmente este año, no pueden faltar setas tan nuestras como el robellón y el baboso», explicó Luis Izquierdo, de Hotel Restaurante El Salt de Valderrobres. Restaurantes como Posada Guadalupe de Monroyo o la Fábrica de Solfa de Beceite son solo algunos de los que, durante estos días, ofrecen diferentes platos en los que las setas son uno de los ingredientes principales.







