Dos bajoaragoneses son aspirantes a entrar en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu. Si ganasen, conseguirían una beca de más de 23.000 euros
Jesús Milián nació en Alcañiz y Jorge Mas en Fabara. Los caminos de estos bajoaragoneses se cruzaron en el CPIFP San Lorenzo de Huesca, al que se trasladaron para estudiar cocina. Actualmente cursan segundo de Grado Superior de Dirección de Cocina y ambos comparten un sueño: estudiar en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu de Madrid. Pese a la dificultad del reto lo tienen más cerca que muchos, ya que forman parte de la exclusiva lista de 50 preseleccionados del Premio Promesas que organiza la propia entidad. ¿La recompensa para el ganador? Una beca valorada en más de 23.000 euros para estudiar un Grand Diplôme en la escuela.
«Cocinar en Le Cordon Bleu sería lo mejor, algo único», «sería todo un honor», comentan Jesús y Jorge, conscientes de la dificultad económica de acceder a tan prestigiosa escuela. Además, saben lo importante que sería que un Diploma de Le Cordon Bleu figurara en su currículum de cara al futuro. «Te abre las puertas para cualquier restaurante», dice Jorge. Cabe destacar que inscribirse al concurso fue iniciativa suya, aunque contaron con el apoyo de los profesores. «Nos dijeron que valíamos y que nos presentáramos», afirman.
¿Por qué cocina?
Aunque ahora aspira a entrar en una de las escuelas de cocina más reconocidas del mundo, Jesús confiesa que quería ser enfermero o médico hasta que llegó a bachiller. «No me convencía nada, lo único que me llamaba era la cocina. Empecé a leer libros por mi cuenta y a ver programas de televisión, y me surgió la inquietud por este mundo», explica. Jorge, en cambio, siempre lo tuvo más claro. «Desde pequeño me había gustado la cocina, tuve la oportunidad de venir a Huesca y cuando entré me seguí enganchando cada vez más», cuenta.
Un sueño y una especialidad
La meta profesional de estos dos bajoaragoneses se encuentra ligada a los fogones. A Jesús le gustaría llegar a dirigir un equipo profesionalmente, aunque no le importa si en su propio restaurante o en una cadena. «Incluso poder tener alguna estrella Michelin. Eso ya... sería la leche», reconoce. Jorge sueña con llegar a montar su propio restaurante algún día, aunque por el momento se aleja de las grandes capitales. «Me gustaría tenerlo en algún pueblo de la zona», explica el fabarol.
A la hora de escoger su mejor plato, los dos dudan pero se quedan con un producto típicamente aragonés que hace las delicias de cualquiera: el ternasco asado. Jesús entra en más detalles, y destaca su «ternasco a baja temperatura deshilachado, glaseado al horno con el mismo jugo del cordero, y con un mousse de berenjena de guarnición», casi nada.
No será hasta el 20 de febrero cuando estos dos bajoaragoneses sepan si su sueño sigue adelante. Ese día se hará pública la lista con los 10 finalistas que viajarán a Madrid para participar en la gran final. Hasta entonces, pueden aportar su granito de arena y apoyar a estas dos jóvenes promesas de la cocina votándoles: el plato de Jesús y el plato de Jorge.




