En el verano de 1947 y en el término municipal de Villanueva de Córdoba es asesinado Julián Caballero Vacas "El Bigotes", antiguo alcalde comunista de dicho pueblo elegido tras el triunfo del Frente Popular. El escritor Jesús Izcaray escribió desde París un encendido panegírico en "Mundo Obrero" el 26 de junio. En el describe a "…ese comunista ejemplar, alto como una torre y seco como un sarmiento que consiguió ser siempre digno y ser siempre justo", como se había propuesto. También recordó su incansable lucha durante la Guerra Civil y, a su término, su eficaz labor en la sierra, donde organizó una de las primeras guerrillas de Córdoba. Acabó siendo asesinado por la Guardia Civil "cobardemente, villanamente, a la manera franquista".
Seguramente Izcaray ignoró que ese artículo suyo fue leído por una escritora excepcional que se encontraba en el exilio también, en México, ese mismo año: la gran LUISA CARNÉS (1905-1964), la invisible de la Generación del 27, la que nunca salió en ninguna de sus fotos. Y que ese mismo artículo fue la base de su última novela: "JUAN CABALLERO", que nunca se había editado en España hasta ahora, lo que ha supuesto todo un acontecimiento literario en nuestro país.
En ella asistimos a las aventuras de Juan Caballero que comanda una partida guerrillera que se mueve por la serranía andaluza, una figura entre mítica y espectral cuya mención llena de terror a las autoridades franquistas. También asistimos a los sentimientos de las vecinas de la aldea de Puebla de Alcor, que callan cada vez que se acerca Natividad Blanco, la esposa del jefe de la Falange, casada por el deseo del nuevo alcalde impuesto tras la guerra. Pero ella no es así, ni un solo día se ha sentido parte de los vencedores, ni un solo día ha amado a su marido. Por todo esto, la noche en la que la partida de Juan Caballero baja al pueblo para atacar un convoy militar, Nati decide romper con su destino y acabar con ese silencio que la gobierna y hermana con las otras mujeres del pueblo….
No hay duda de Juan Caballero es el trasunto literario de aquel guerrillero real que fue Julián Caballero; y que LUISA se vale de los dos para lanzar al mundo ese mensaje de esperanza que auguraba el triunfo final de la lucha antifranquista, y así se demuestra al final del libro: "¡Perderéis también la última batalla!… Y el eco de su voz parecía temblar en el espacio limpio, como la llamada a una batalla prodigiosa que encendería toda la tierra española y haría estremecer en su seno los blancos huesos de los héroes".
Y ya sabemos que aquello no sucedió; que esa esperanza de que, terminada la Segunda Guerra Mundial, los Aliados ayudarían a los republicanos a destronar a Franco, nunca sucedió. Pero, mientras tanto, muchos héroes anónimos murieron en el empeño, como Juan/Julián Caballero.
Quiero terminar expresando mi admiración por la labor de la estupenda editorial Hoja de Lata, que nos ha proporcionado el placer de conocer la obra de esta escritora maravillosa, silenciada durante demasiados años, y que nos ha dejado tramas y protagonistas verdaderamente inolvidables: como las camareras de "Tea Rooms" (de la cual se hizo una serie en televisión), o este nuestro JUAN CABALLERO y Natividad Blanco. Como también es ya inolvidable, una vez leída, la prosa de LUISA CARNÉS.
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz




