Esta que así habla es, quizás, la autora italiana más premiada y aclamada actualmente, Donatella Di Pietrantonio. Una escritora febril y poderosa que ya está siendo comparada con las grandes narradoras del siglo XX, como Elsa Morante o Natalia Ginzburg. Donatella comenzó a escribir tarde, pero descubrió pronto un estilo propio de carácter aséptico, en el que las emociones se contienen y las frases simples se suceden de modo que cada una ilumina el significado de la anterior, nos dice el crítico Javier Aparicio; y tal vez el placer que nos produce su prosa se explique porque dispone cada frase como un maestro del ajedrez mueve sus piezas.
Con cada novela que publicaba —La retornada, Las hermanas de Borgo Sud, o Mi madre es un río—, todas editadas en español por Duomo, se iban sumando premios. Pero ha sido con su última obra, La edad frágil, que ha conseguido el mítico Premio Strega, el más importante en lengua italiana. Y, de nuevo, como en otras obras, un suceso atroz sacude la vida cotidiana y se despliega el retrato de una mujer —esta vez, junto a su hija— en primer plano.
Lucía, madre de la joven Amanda, lleva el peso de la narración en primera persona del luctuoso suceso ocurrido 30 años antes en las montañas de los Abruzos —tierra natal de la autora—, cuando dos compañeras, casi niñas, fueron asesinadas en el bosque y la región entera quedó sumida en la oscuridad. La novela explica el crimen, lo recrea, pero no es una novela negra: lo que importa es el efecto devastador del suceso en la memoria de quienes lo vivieron, y sobre todo en el miedo agazapado para siempre en el cuerpo de aquella joven que sobrevivió y que ahora, madre separada, lo siente en el de su hija.
El suceso, quirúrgicamente relatado por Lucía, da pie a la recreación de un mundo rural de rencillas y suspicacias ancestrales, donde el veneno de la condición humana se mezcla con la tierra de las montañas, marco de lo mejor y lo peor de lo que aquí se cuenta.
Con una escritura vibrante y profunda, capaz de hacernos sentir el peso de una mirada y el sonido de una pregunta sin respuesta, Donatella introduce en esta novela una tensión nueva. Un crítico italiano la resume así: «Lean esta novela intensa y precisa, en la que las mujeres luchan contra una fuerza brutal y antigua. En ella está todo: el pasado oscuro del mundo, pero también el presente, cada vez menos frágil.»
Donatella Di Pietrantonio narra sin intentar transmitir ninguna pasión; su escritura es transparente, sin sentimentalismos. Esa, creo, es la clave de su éxito.
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz




