Fue en 1884 cuando el escritor francés Joris-Karl Huysmans publicó "À rebours" (A contrapelo), considerada la novela fundamental del decadentismo, movimiento surgido en Francia en las últimas décadas del siglo XIX. En ella se describe el estilo de vida del duque Des Esseintes, un antihéroe excéntrico que odia a sus congéneres y se aísla del resto mediante la creación de un universo estético propio —nos cuenta la editora Ester Vallejo—. Luego vendrían otros genios decadentistas como Oscar Wilde, D’Annunzio o Jean Lorrain. Pero en España uno de sus principales representantes fue, sin duda alguna, el gran ANTONIO DE HOYOS Y VINENT (1882-1940). La historia literaria no pudo elegir a un personaje más extravagante para tal fin.
Hijo de una importante familia aristocrática madrileña, arremetió en su literatura contra la clase social a la que él mismo pertenecía y, más aún, acabó militando en el anarquismo. Dandi, homosexual declarado, amante de la noche y frecuentador de los cafés y los bajos fondos, el erotismo y la libertad conformaron su bandera. Frecuentó la tertulia de doña Emilia Pardo Bazán, quien lo introdujo en el mundillo literario. Su vasta producción literaria (más de 100 novelas, colecciones de cuentos, ensayos y 6 obras de teatro) gozó de gran popularidad en su tiempo. Sin embargo, poco a poco, fue cayendo en el olvido, como tantos otros buenos escritores de nuestra literatura.
Por todo ello, celebramos tanto el empeño de la excelente editorial Amarillo de recuperar la que quizás sea la novela más representativa de ANTONIO DE HOYOS y que ya está en los anaqueles de las librerías: "LA VEJEZ DE HELIOGÁBALO".
Es inevitable encontrar paralelismos entre Claudio, el protagonista de esta novela, y su autor, pues en ella se narra el fin de una clase social, la aristocrática y, por extensión, el fin de una época.
Claudio, conde de Medina la Vieja, vive sus años más difíciles. Su juventud marchita y la hacienda mermada tras una larga vida de despilfarro han hecho de él una vaga imagen de lo que fue. Los que le conocen le apodan, justamente, Heliogábalo, como el joven emperador romano de vida disoluta. Claudio recuerda su pasado glorioso mientras se enfrenta a la inevitable realidad, alternando su tiempo entre las aburridas reuniones de la clase alta y el sórdido libertinaje de los bajos fondos. Antihéroe de esta historia decadente, representa el último vestigio de una clase social que pronto será engullida por el nuevo siglo.
Un retrato, en definitiva, de la España canalla de finales del siglo XIX, en donde triunfan toreros y cupletistas y las noches embriagan de puro flamenco y bohemia. Prostitutas y chulos de navaja fácil alternan en los locales con poetastros y artistas de medio pelo, antesala feliz y confiada de la España tremebunda que llegaría después.
Una España que, tras el triunfo del bando nacional en la Guerra Civil, llevó a nuestro autor a un triste final: fue recluido en una cárcel madrileña donde murió solo, enfermo, sordo y casi ciego, sin recursos y olvidado de todos.
Descubran, lectores, esta historia de brillos y oropeles, en ocasiones amarga, pero en absoluto carente de sentido del humor, y déjense atrapar por un tiempo que, aunque lejano, sigue aún vivo en nuestra memoria; contada por un escritor que atravesó su tiempo con verdadera valentía.
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz




