Ahora nos estamos convenciendo de que la auténtica literatura vive incluso en el régimen más cruel, más duro. Ella lucha por la vida y apoya la aspiración auténtica del hombre por la libertad".
Hola amigos y fieles lectores, después de estas últimas fiestas navideñas (que merodean ya la memoria), vuelvo a estar con vosotros para seguir recomendándoos nuevos libros que aspiren a haceros la vida más bella y más libre; algo de lo cual estaba convencido CHINGUIZ AITMÁTOV (1928-2008), según hemos leído al principio en una de sus frases. Este grandísimo escritor, hijo de padres funcionarios, vivió en pleno campo en su Kirguistán natal y fue testigo de la transformación de su país bajo el dominio de la Unión Soviética. Su padre fue considerado "enemigo del pueblo" y ejecutado durante las purgas de Stalin. Muerto ya éste, y después de estudiar en Moscú, se convirtió en una de las figuras literarias más importantes de los países eslavos, con títulos que ya han pasado ha convertirse en clásicos y que han sido traducidos a múltiples idiomas. Uno de ellos, quizás el más significativo en cuanto a la plasmación de su pensamiento se refiere y uno de los más bellos, sea este que os traigo hoy: "MÁS DE UN SIGLO SE ALARGA EL DÍA", traducido de nuevo recientemente y puesto a la venta por la excelente editorial Automática.
Esta obra de arte transcurre en la estepa kazaja, en una aldea muy apartada donde solo viven los que trabajan para el ferrocarril soviético. En verdad no es un sitio agradable para vivir (ni para morir), pero alguno de los muchos trabajadores que van pasando por ese lugar acaban encontrando allí sentido a su existencia, identificándose con el paisaje y con el estilo de vida, a pesar de las penalidades que tienen que atravesar. Es el caso del bueno de Ediguéi Buranny, que un día recibe la noticia de la muerte de su querido amigo Qazangap, y entonces decide, en un acto de amor fraternal, trasladar el cuerpo del difunto hasta el legendario cementerio kazajo de Ana-Beit -ligado a curiosas leyendas ancestrales-, en una travesía de un día entero. En el transcurso del largo camino, que hace junto a su camello y una pequeña comitiva, Ediguéi repasa su vida y reflexiona sobre sus experiencias vitales: la guerra, su mar de Aral natal, las purgas de Stalin, la fugacidad de la vida, las viejas historias y leyendas de su clan, la importancia de la tradición, el progreso de la humanidad que allí va llegando a cuentagotas…
No exagero si afirmo que esta excepcional novela, cargada de realismo y leyenda, es un logro hermoso y sobresaliente. AITMÁTOV nos ha regalado una obra de arte fina y conmovedora, tal vez la mejor novela aparecida en ruso desde los tiempos de Solzhenitsyn.
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz




