La noche del pasado sábado, el Anfiteatro Pui-Pinos de Alcañiz se vistió de gala para recibir a 'La Comedia de los Errores', una puesta en escena encabezada por el carismático Pepón Nieto. La función, que mantuvo un alto nivel de risa durante más de hora y media, reunió a 250 personas que disfrutaron de una noche llena de humor, interacción y talento teatral. Al finalizar la obra, el actor recibió el Premio Trovador en reconocimiento a su trayectoria artística.
'La comedia de los errores' ha recibido una gran acogida en cada espacio en el que se ha representado ¿Qué cree que es lo que más ha conectado con el público?
Yo creo que la propuesta es una fiesta, es muy festiva y el público tiene ganas de fiesta. Nos lo pasamos muy bien en el escenario y eso se nota en el patio de butacas. Esa energía que nosotros tenemos, el disfrute que tenemos sobre el escenario, se transmite y se contagia. Esa es la base de que la obra funcione, aparte de lo que se cuenta. De ese enredo endiablado donde el espectador tiene que ir desengranándolo todo y entonces le hace estar muy atento porque el juego que propone la función es eso, que el espectador vaya desentrañando la historia.
Como productor y director de esta obra, ¿cómo ha sido trabajar con Andrés Lima, Antonio Pagudo y el resto del elenco?
Pues un sueño, la verdad. Yo con Andrés ya había trabajado antes, teníamos la intención de volver a juntarnos para hacer algo, esta era la oportunidad perfecta. Yo tenía muy claro que quería hacer una fiesta, que quería celebrar el teatro, que quería celebrar lo bien que me lo paso en el escenario y que quería rodearme de una compañía con la que estar a gusto dentro y fuera del escenario. Que terminemos la función y nos vayamos a tomar la cerveza, cenemos juntos y lo disfrutemos desde el mismo sitio. No todo el mundo entiende esta profesión de la misma forma. Entonces, encontrar un grupo de compañeros con los que poder vivir en esa experiencia y celebrar el teatro y la vida de esa manera es un lujazo.
La obra ha pasado por grandes escenarios como Mérida o Zaragoza. ¿Se prepara para cada escenario de una forma distinta?
No, no de una forma distinta. Yo me preparo en la función en lo personal y en lo profesional para hacer la función. Es cierto que hay escenarios muy importantes, que hemos hecho teatro y que haremos. Todavía queda gira, teatros muy importantes, estar en Madrid, estar en Barcelona, estar en Bilbao, en Mérida, el principal de Zaragoza, pero para mí es igual de importante cualquiera de esos teatros, como este teatro de aquí. Entonces, yo no me preparo para hacer la función de forma distinta en cada escenario y la función es la misma en cualquiera en el que estemos.
‘La comedia de los errores’ tiene un humor un tanto especial. No sé si cree que tiene una acogida especial también en el público.
Bueno, yo creo que es un humor muy sencillo. Shakespeare se basa en los gemelos de Plauto y Plauto también lo copia, es de Aristófania, o sea que es un poco una historia que se repite mucho y además es una fórmula que funciona. Dos personajes que son gemelos, que no saben de la existencia del otro y que son confundidos por el resto de la ciudad, del pueblo, de sus parientes, de sus mujeres, de su de su familia. Esa fórmula ha funcionado siempre, desde Aristóteles a Sófocles, pasando por ‘Vaya par de gemelas’, de Lina Morgan.
¿Qué siente al recibir el Premio Trovador en Alcañiz?
Pues me hace mucha ilusión, la verdad. Es la primera vez que vengo a Alcañiz. No había venido nunca. Me parece un espacio maravilloso y estoy muy contento. Yo siempre me siento muy honrado de que me reconozcan cualquier cosa y que piensen que me merezco algo. Yo normalmente hago mi trabajo sin pensar en que estas cosas puedan ocurrir y cuando ocurren, pues es un regalo.
Además de en el teatro, tiene una plausible trayectoria en el mundo de las series de televisión. ¿Cómo le hace sentir esto echando la vista atrás?
Yo trato de no echar la vista atrás. Nunca. Porque entonces vienen las penas. No sé, yo voy haciendo, quiero decir, nunca he tenido grandes metas y tampoco quiere decir que sea un inconsciente, soy bastante reflexivo. Nunca he tenido grandes metas ni grandes objetivos, y mi intención siempre ha sido dedicarme a lo que me dedico y vivir de esto. Trabajar y disfrutar de mi arte. Crear personajes y hacerlos cercanos al espectador y contar historias y ser transmisor de historias. Eso es lo que realmente me hace vivir. Echar la vista atrás y pensar que he conseguido más de lo que pensaba, o menos de lo que pensaba, o creo que tendría que haber hecho esto u otra cosa, pues no. Sin embargo, siempre he pensado que me hubiera gustado hacer tal película que no he hecho. Tampoco pasa nada. Yo estoy donde estoy y estoy contento.
Ha trabajado tanto en comedia como en drama, no sé si en el futuro tiene algún proyecto que vaya en alguno de estos dos sentidos.
Sí, acabo de terminar de rodar para Netflix una serie dirigida por Nacho Vigalón de Claudia Costa Freda, producida por los Javis, que se llama ‘Superstar’, y que tiene esta cosa de tragicomedia, de drama cómico. Y luego también estoy haciendo ‘Furia’, una serie para HBO que dirige Feliz Sabroso y que el personaje que interpreto es un personaje que puede estar tocado de la comedia, pero que pasa por un momento amargo. A mí son los personajes que más me gustan y en ese, en esta función, todo muy para afuera, muy divertido y tal, pero la función si escarbas un poquito también mi personaje sufre y parte de un sufrimiento. Yo creo que no hay comedia sin drama, que cualquier comedia parte de una situación dramática y que los personajes que de comedia en general están sufriendo todo el rato.
Aquí en el territorio, tanto en Alcañiz como en el Bajo Aragón, es muy conocido por su papel en ‘Los hombres de Paco’. No sé si este personaje a lo largo de su carrera ha influido de una u otra forma...
Sí, pero no profundamente. Ha sido como la época de las más felices de mi vida, fueron cinco años de trabajo donde encontré un grupo de amigos que son mi familia y que a día de hoy siguen siendo mi familia, Paco, Hugo, Juan Diego… somos como una familia. Y luego también porque tengo que agradecer muchísimo esa serie. Me hizo muy popular y me dio la oportunidad de afrontar muchos aspectos de mi trabajo. Aquello era una comedia, pero sí que había momentos muy dramáticos, muy trágicos, donde el personaje de repente en un capítulo le mataba a la novia y en otro capítulo estaba metido en un operativo super disparatado y me daba la oportunidad como actor de trabajar en muchas líneas y desde muchos sitios.
Sin marcharnos tampoco del territorio, aquí en Alcañiz mismo, también hay gente que tiene perspectivas de dedicarse al mundo de la interpretación. ¿Qué consejo les daría a las nuevas generaciones?
Bueno, que esto es una profesión dura, especialmente cuando no trabajas. Entonces, que piensen si realmente es lo que quieren hacer. Si realmente es lo que quieren hacer que lo hagan, que lo hagan con toda su fuerza. No hay nada más gratificante que dedicarte a lo que te gusta y disfrutar de cada día de trabajo. Para mí, venir a trabajar a Alcañiz y hacer la función hoy, que es sábado, diría, pues bueno, pues es sábado de verano podría estar con mis amigos. Sin embargo, no hay mejor sitio para estar para mí que encima de un escenario. Entonces, para mí es una fiesta. Si ellos realmente tienen la vocación y tienen las ganas de hacerlo, lo tienen claro, que lo hagan y que lo intenten y que se olviden de lo que digan los demás.
Con una carrera tan demandante y frenética ¿Cómo equilibra la vida profesional y la personal?
Ya llevo en esto muchos años. Reconozco que al principio era para mí mucho más importante el tema laboral. Yo ponía muchísima más energía en ser actor. Eso me ha hecho perder cosas familiares, muchos encuentros, desde momentos alegres como bodas, nacimientos de sobrinos… También, de repente ha muerto algún familiar y no he podido estar. No hace mucho enterré a mi padre y me fui a hacer la función a Alicante. Estas cosas son las que tiene esta profesión. Pero bueno, no todo es malo, luego también piensas que esta es tu vida y que, bueno, que es que es así. No le doy muchas vueltas a eso. Pero bueno, ahora sí que es verdad que le doy más valor a lo personal, más valor en el sentido de decir, quizá estoy más relajado porque me falta menos el trabajo, pero bueno, hay muchas cosas que yo pienso que quizá por el trabajo no he hecho. Irme un año a un país extranjero a aprender un idioma, no lo he hecho. Y tenía que haberlo hecho, y no lo hice. La consecuencia es que hablo inglés de los montes, hablo muy mal inglés. Pero bueno, si uno sacrifica cosas por su profesión y por la vida que quiere tener y por su carrera, ya está. No pasa nada porque el camino que he escogido ha sido siempre mucho más gratificante.
Si tuviese que definir el mundo de la interpretación con tres palabras, ¿cuáles serían?
Para mí serían: pasión, necesidad -necesito estar en el escenario y necesito estar comunicándome con el público, la pasión que siento- y luego la emoción. La emoción que me produce un personaje, en entrar dentro de ese personaje, ser el que no soy, empatizar con una forma de vida que no es la mía. Ponerlo delante del público y que el público responda también me emociona muchísimo.
Estos días se celebra en Calanda la decimonovena edición del Festival Internacional Buñuel. No sé si tiene algunas referencias del cine de Buñuel y, en este sentido... ¿Qué opina del cine aragonés?
Creo que en Aragón hay muy buenos cineastas y gente muy importante, pero Buñuel, claro, es la cabeza de la punta de lanza. Y sí, la verdad es que el cine de Buñuel es impresionante e imprescindible.




