Los montes y la vegetación bajoaragoneses siguen muy secos por la falta de importantes precipitaciones que reviertan la grave situación. Ya hay zonas con ejemplares muertos y repoblaciones recientes como la de La Mangranera de Alcañiz han perdido muchos de los árboles que se plantaron.
Todo ello sigue agotando al monte y augura unos meses complicados si no llega un otoño lluvioso en los que se va a prolongar la alerta de incendios. Los montes tienen un riesgo elevado de arder con facilidad si surge alguna chispa debido a su estado.
Este verano se han producido «sustos» como los ocurridos en Ráfales el pasado viernes, con dos conatos generados por unos rayos; y los de Calanda y Berge anteriormente. No obstante, no han ido a mayores en un verano en el que tampoco se han producido grandes tormentas, lo que ha reducido considerablemente el peligro. Además, tal y como señala Javier Escorza, el coordinador de los Agentes de Protección de la Naturaleza (APN) del Bajo Aragón y Matarraña, la ciudadanía también está más concienciada. «La gente es más cuidadosa y no se han producido apenas negligencias. Es de agradecer y así se debe continuar», destaca Escorza.
Con el cambio de estación los días pasarán a ser más cortos, lo que va a implicar que la humedad relativa mejorará un poco al producirse menos horas de sol. Por tanto, la sequía no va a mostrarse tan fuerte en los próximos meses pero si no llueve tampoco van a recuperarse los montes. «El periodo de riesgo de incendios se va a prolongar si no llueve y habrá que seguir estando alerta», advierte Escorza.
El incendio de Calanda evidenció el estado de arbustos como el romero, con más ejemplares marrones que verdes porque apenas tienen agua en el suelo.
A lo largo del verano se han producido precipitaciones puntualmente fuertes en lugares concretos como Alcorisa o el sur del Maestrazgo pero no han sido generalizadas como para que el monte se recupere y la humedad del suelo sea buena. Por ejemplo, en lo que llevamos de año se han recogido 130 litros por metro cuadrado en Calanda y en La Iglesuela del Cid, 168, siendo agosto el mes con más lluvia hasta el momento con 55 litros.
En 2023 sí llovió en mayo y, sobre todo, en junio, lo que ayudó bastante a los montes y a la vegetación pero, sin embargo, en 2024 no se han producido lluvias continuadas. Además, los niveles de calor son relativamente altos y, por lo tanto, no se produce evaporación, no hay recuperación de las cantidades de agua caídas y, poco a poco, la situación va empeorando.
Asimismo, por los ríos sigue bajando muy poca agua y los embalses de la margen derecha del Ebro siguen sin recuperarse. El de Calanda se encuentra ya al 19,97% y según la CHE los trabajos de bombeo desde el pozo de La Ginebrosa hasta la infraestructura calandina para intentar frenar los efectos de la extrema sequía que comenzaron hace dos semanas siguen avanzando según lo previsto. La extracción se está llevando a cabo desde el pozo Masía Nueva 2, construido en 2007 por Endesa y nunca antes puesto en marcha en sus 17 años de historia. La operación se alarga día y noche durante 21 días (comenzó el 13), obteniendo 250 litros por segundo.
La otra cara de la moneda es el embalse de Ribarroja, al 89,80% de su capacidad y el de Mequinenza, al 62,22%.

Una de las zonas más afectadas por la escasez de precipitaciones es Alcañiz, que ha perdido parte de las labores de siembra y plantación de cerca de 3.700 nuevos ejemplares vegetales realizada en 2022 en el entorno cercano al monte de La Mangranera. Entonces se plantaron 3.500 ejemplares de pino carrasco, cerca de cien de enebro y una cifra similar de sabina negral, con el objetivo de ampliar masa forestal en uno de los parajes mejor conservados pero también más sensibles a las condiciones meteorológicas.
Condicionantes como la sequía que sufre la capital bajoaragonesa unida a las temperaturas más elevadas por su menor altitud están ocasionando la pérdida de muchos ejemplares. La repoblación sufre más pérdidas de plantas que no pueden salir adelante.








Si llegan 3 tormentas al año y las rompemos….. este es el resultado.
Premio Goya de Honor, a los propietarios de las fincas del melocotón con cañones ilegales rompe tormentas.