La localidad celebró durante todo el fin de semanas sus fiestas mayores
Tradición y hermandad son dos de los principales atributos que definen a las fiestas de Torrecilla de Alcañiz. Cientos de vecinos y visitantes despidieron el domingo sus fiestas mayores en honor a San Miguel, cerrando así un fin de semana breve pero intenso en cuanto a actividades. Sin duda uno de los protagonistas que no faltó durante todas las fiestas fue el calor. El veranillo de San Miguel no faltó a su cita como manda la tradición. Las jotas a cargo del Mini Grupo del Bajo Aragón y los fuegos artificiales pusieron el punto final a los festejos al final de la jornada dominical.
Los festejos dieron comienzo el viernes con el chupinazo y con la posterior ronda de peñas ya por la tarde. Jóvenes y no tan jóvenes estallaron en alegría y diversión con el recorrido peñero amenizado con charanga.
El sábado la localidad amaneció con los despertadores con los que los vecinos anunciaron el día del patrón fue una de las originales tradiciones que aún se conservan en Torrecilla. A primera hora de la mañana recorrieron las calles de la localidad, poco antes del Rosario de la Aurora y la misa baturra.
La morra aragonesa no faltó en una de las localidades con más afición y que recuperó esta ancestral costubre. Otro de los juegos tradicionales aragoneses. La pareja ganadora concurrirá al campeonato que se disputará en Zaragoza en los próximos días con motivo de las fiestas del Pilar.
Otra de las tradiciones que se recuperaron para las patronales fue el tiro del bolo, una carrera en la que cada uno de los equipos debe lanzar un bolo y completar un recorrido que se dispone a las afueras de la localidad. La brisca y el concurso de guiñote fueron otros de los juegos que marcaron las fiestas mayores. No faltó la música hasta altas horas de la madrugada y la discomóvil. El recorrido de caza y la cena popular el sábado completaron los actos.




