Rollos de películas sobre Semana Santa propiedad de Laborda vuelven a Híjar gracias a un donante
Calcula que fue hace unos cuatro o cinco años cuando se topó con parte de la Historia de Híjar en un puesto callejero. Álvaro López (Paracuellos de Jiloca, 1956) es profesor, teólogo e historiador y asiduo confeso del rastro de Zaragoza.
Una de esas mañanas a una hora temprana se fijó en unas latas. Eran unos rollos de película y estaban amontonados pero consiguió leer el detalle del contenido. «Semana Santa de Híjar. 1955. Vistas pueblo-Domingo de Ramos-Bajada de Imágenes-El Pregón-Procesión Esperanza», «Semana Santa de Híjar. 1956», «Les Tambours D»Hijar. TV Francesa 1977», «Semana Santa de Híjar 1967, negativo» eran algunos títulos.
En todos aparecía una etiqueta con la inscripción de «Propiedad de Mariano Laborda». Haciendo un poco de memoria, enseguida cayó en la cuenta. En cuanto relacionó al propietario con el contenido no dudó en darle la importancia que aquello merecía. Tras un regateo sacó las películas por 50 euros. De hecho, como relata, tuvo que salir a un cajero a por más y dejar una señal de diez euros. «Era temprano y aún nadie les había echado el ojo pero no quería que cayese en las manos equivocadas. De hecho, la persona que las vendía no tenía ni idea de lo que tenía entre manos», explica.
Son películas y grabaciones datadas entre 1955 y 1977, muchas en blanco y negro y alguna en color. «Pensé que debían estar en Híjar y que así le hubiera gustado a Laborda», añade López, que tras este pensamiento, lo siguiente que hizo fue coger el teléfono y contactar con la Junta Coordinadora de la Semana Santa de Híjar. Descolgó la presidenta que hoy mantiene el contacto con su interlocutor de ese día. «Todavía hay gente buena con buen corazón. Podía haberse quedado con las películas o haberlas vendido pero enseguida pensó en nosotros y nosotros, encantados y agradecidos», añade Pilar Gómez, que además es la bibliotecaria de Híjar.
Así fue, y en la localidad, el ofrecimiento y la noticia que traía el profesor se acogió de buen grado. La cesión ya iba a ser una realidad y se fijó como fecha el 13 de julio de 2016. Ese día el de Paracuellos de Jiloca fue recibido por el equipo de gobierno para realizar el acto de entrega. La donación no implicaba ningún importe económico pero sí un par de requisitos. Los únicos que puso López fueron que las películas quedasen siempre como propiedad municipal y que se le entregasen una copia del revelado. «Tengo curiosidad por el contenido», añade.
Así se hizo y las películas son propiedad del Ayuntamiento aunque la intención es que sea en Filmoteca de Zaragoza donde se transfiera y convierta el contenido a digital para poder visionarlo y que todo el pueblo pueda disfrutar de él. «Aunque en Filmoteca se conserven, quiero que sea como depósito y que el material que se revele se quede para uso y disfrute del pueblo», dice. En las latas hay curiosidades. «En una de las latas está el pregón del ministro Luis López Anglada, unas imágenes que me comentó el alcalde que se pidieron a TVE y no las tenían. Son estas», cuenta todavía con asombro.
Todavía no se han extraído las imágenes pero así se hará y una de las intenciones del Consistorio es que este legado pase a formar parte de un museo de la Semana Santa que tiene intención de crear el Ayuntamiento. En un principio se ubicará en un anexo de la Casa del Hijarano. El emblemático edificio está en fase de restauración, una medida que se tomó sobre todo, para adecentar la parte de alojamiento y hostelería pues desde hace cuatro años no funciona como tal al no haber personal que haya mostrado interés por llevarlo. En la actualidad, es la Casa donde se guardan las peanas de Semana Santa todo el año.
Álvaro López dedica a su vida a la docencia impartiendo clases en los dos institutos de Sabiñánigo, y a la investigación. Lleva más de 20 años indagando en la historia de los judíos de Calatayud hasta su expulsión en 1492, «la más y mejor estudiada en estos momentos de la Península Ibérica». Decenas de libros y artículos sobre este tema llevan su firma y por esta labor ha recibido varios premios. Está inmerso en otro libro, esta vez de cocina judía.
La judería y ser un hombre de «profundas creencias religiosas» le llevaron a Híjar hace años. «He visto Romper la Hora varias veces en Híjar y he estado en más lugares. Soy muy creyente y conozco la Semana Santa del Bajo Aragón», añade.




