La Cofradía del Santo Rosario y de la Virgen de los Dolores se fundó en 1994 y llevó el sonido de los tambores y bombos hasta el pueblo
Muniesa, como el resto de localidades del Bajo Aragón Histórico, está inmersa en una de las semanas más emotivas e importantes de todo el año. Como cada Semana Santa, las casas y calles de Muniesa se llenan de vecinos que vuelven al pueblo para pasar unos días en familia y con amigos. Días de convivencia y hermandad, pero también de tradición y emoción. Si ya de por sí es especial la Semana Santa, todavía lo es más para la Cofradía del Santo Rosario y de la Virgen de los Dolores, que este año cumple su 25 aniversario.
Más de dos décadas colaborando en la organización de todos los actos de Pascua, 25 años que han ayudado a Muniesa a recuperar una parte de su historia y, sobre todo, a poner en valor una tradición que parecía perdida. Lo que en su día fue una idea que surgió de un grupo de jóvenes, se ha convertido en una cofradía formada por cerca de 180 personas que ayuda a mantener viva la esencia de la localidad. «La despoblación se nota. Hace 25 años Muniesa tenía el doble de gente joven en el pueblo y era mucho más fácil ensayar. Pero bueno, año tras año incrementamos el número de cofrades, este año con cuatro incorporaciones, y eso es imprescindible para que nuestras tradiciones sigan vivas», comenta Raúl Blasco, miembro de la Cofradía del Santo Rosario y de la Virgen de los Dolores.
Al echar la vista atrás, el nombre de Gonzalo Montero sobresale por encima del resto. Fue quien lideró la idea de constituir una nueva cofradía en Muniesa y quien facilitó la llegada del sonido de los tambores y bombos al pueblo. Hoy, al igual que hace 25 años, sigue siendo el Hermano Mayor de la cofradía. «Todo el mundo recuerda la constitución de la cofradía como una gran idea. Gonzalo fue el impulsor y el culpable de que Muniesa cuente con tambores y bombos. Entonces, para el pueblo fue una auténtica novedad», recuerda Blasco.
Desde la Semana Santa de 1994, la plaza del Ayuntamiento ha visto, y escuchado, romper la hora los últimos 24 Jueves Santos. Una tradición completamente arraigada que, además, sirve como reclamo a los más jóvenes. «La Rompida es lo que más gusta a los más pequeños. Les llama mucho la atención, despierta su curiosidad y eso hace que muestren interés por la cofradía».
Si especial es el momento de la Rompida, igual o más emocionante es la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo. Sin duda, la preferida por muchos de los vecinos de Muniesa. «Participamos con la otra cofradía del pueblo, la del Santísimo, y es la más completa y tradicional. Se plasma la unión de todo el pueblo, que es la esencia de nuestra Semana Santa», destaca Blasco.
Tras celebrar el 25 cumpleaños por todo lo alto, con una procesión extraordinaria a finales de marzo una cena de hermandad el primer fin de semana de abril, la Cofradía del Santo Rosario y de la Virgen de los Dolores ya lo tiene todo listo para encarar una de las semanas más especiales de todo el año.




