Alcañiz volverá a abrir este verano el yacimiento de La Reala. Lo hará con una decena de participantes principiantes que podrán conocer cómo se trabaja en un espacio de estas características. Se trata de la segunda edición de un curso que nace con vocación didáctica y con ganas de descubrir nuevas vocaciones. «Son unas jornadas en las que se intenta sobre todo priorizar la parte didáctica y formativa y no tanto la parte de trabajo. El objetivo es que la gente salga contenta y aprenda mucho de lo que está haciendo», añade Fran Castro, arqueólogo del Taller de Alcañiz.
El formato del curso se mantiene: se celebrará durante la primera semana del mes de agosto y tendrá una primera sesión en el propio taller del edificio de Molino para la parte teórica. El resto de días, el trabajo se desarrollará en el yacimiento de La Reala de Alcañiz.
El Ayuntamiento de Alcañiz, desde el área de Patrimonio, apoya esta actuación que cumple su segunda edición. «Vamos a apoyar todas las iniciativas y especialmente las dedicadas a los jóvenes que sirvan para descubrir, conocer y divulgar el rico patrimonio histórico de nuestra ciudad», ha apuntado el edil Carlos Andreu.
En busca de una casa y detalles sobre la muralla
Si el año pasado se trabajó en la muralla y se constató la existencia de al menos doce viviendas en el enclave, el objetivo es seguir la misma línea de trabajo. «Vamos a continuar estudiándola y ampliando el sector donde estuvimos excavándola para confirmar o no si existen estructuras adyacentes, como puedan ser torreones o una puerta que dé acceso a todos esos elementos, que ampliarían el conocimiento que tenemos sobre el sistema defensivo», concluyen.
A todo ello suman como objetivo poder excavar en el interior de una casa para ampliar «los conocimientos que tenemos sobre su forma de vida». Desde el Taller confían en volver a obtener buenos resultados y sostienen que habrá «novedades arqueológicas».
El yacimiento de La Reala se encuentra en una de las parcelas del propio complejo de Technopark. Hace aproximadamente unos 20 años se llevó a cabo una primera incursión en la que se constató que allí existen restos que datan del siglo VI a.C., es decir, de la primera Edad del Hierro. Se trata de un yacimiento situado en un cabezo rocoso bajo el cual se cree que podrían conservarse restos de viviendas.
Un muy buen sabor de boca en la primera edición
Desde el Taller reconocen que la actividad se replica por segundo año porque en 2025 tuvo muy buena acogida. «Muchos de los alumnos que tuvimos colaboran ahora con las actividades del Taller de Arqueología», apunta Castro.
Uno de los ejemplos es el del joven Raúl Jarque, que con 17 años participó por primera vez en una excavación real. «Era la primera vez que hacía algo así y la verdad es que fue una experiencia maravillosa», explica, y reconoce que lo más complicado fue «saber si lo que tenía delante era un resto de cerámica o una piedra».
Los interesados pueden ponerse en contacto con el Taller de Arqueología a través del correo electrónico (fcastroarqueologia@gmail.com) y recibirán un dossier sobre la actividad y los pasos para poder inscribirse. Aunque en un principio hay disponibles 10 plazas, desde el Taller explican que se pueden ampliar si hay un número importante de interesados. Aunque la primera semana de agosto será didactica para los alumnos de este primer taller, habrá una segunda semana de voluntariado abierta al público con la que intentar avanzar en el proceso.










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