Poner casas nido e intentar salvar del riesgo inminente de extinción la población de carracas de la zona de las Saladas de Alcañiz. Ese era el objetivo con el que el proyecto CasaCarraca viajó desde Guadalajara hasta el Bajo Aragón. Los resultados, apenas un mes después, sorprenden. La población ha pasado de las cuatro parejas que se contabilizaron en 2025 a doce este año, con huevos y polluelos en varias de las cajas que se instalaron en mayo.
«Lo que nos hemos encontrado es un éxito sin precedentes, hemos conseguido triplicar la población en un solo año. Lo normal sería ganar una pareja», explica Luis Bolonio, ornitólogo e impulsor del proyecto, que asegura que estos buenos resultados acreditan que «lo que realmente les hacía falta era un nido» para convertirse en una población más fuerte.
Los próximos pasos del proyecto se centran ahora en conseguir que la población pueda seguir creciendo en Alcañiz. «Podríamos llegar a tener más de 100 ejemplares y estaríamos hablando de la población más grande de toda Europa Occidental», añade Bolonio. Por el momento, el objetivo para 2027 es hacer crecer la población lo suficiente como para conectarla con la que existe en el Bajo Martín, donde este año también se han colocado cajas nido para conseguir rescatar a una población muy afectada.
Apoyo para otras comunidades
Las parejas reproductoras que han llegado esta primavera y que pasarán el verano en Alcañiz están siendo además muy fértiles. Aunque lo habitual es contar con tres huevos por nido, en la mayoría de los casos de la zona de las Saladas las cajas nido albergan cinco o incluso seis polluelos.
Esta población muestra una particularidad y es que no todos los huevos eclosionan al mismo tiempo, sino que lo hacen con varios días de diferencia, lo que origina que haya un pájaro que acabe muriendo por no poder acceder a suficiente comida. «No es un signo de que algo vaya mal, sino que es una estrategia de supervivencia natural con la que cuenta la especie», añade Bolonio.
Si la especie crece lo suficiente, la intención del proyecto es poder rescatar a los polluelos más débiles, criarlos en cautividad y utilizarlos para repoblar áreas en las que haya deficiencia de aves. «En Castilla y León está a punto de extinguirse, en Madrid se extinguió y ahora se ha recolonizado, pero hay muy poquitas parejas; en Extremadura la situación es muy complicada…», enumera Bolonio.
Una jornada pionera
El proyecto celebró esta misma semana una primera jornada de anillamiento de carracas europeas. El impulsor asegura que es la primera vez que una actividad de estas características se celebra en Alcañiz y en toda la provincia de Teruel.«Primero hacemos un seguimiento para ver cuántos pollos vuelan, que es un dato muy importante: la productividad de la población, que nos habla sobre su estado de salud», explica Bolonio. Este año hay ocho cajas nido con polluelos. Según el ornitólogo, es un muy buen síntoma que revela que hay comida suficiente en el ecosistema para que sigan creciendo.
En cuanto al anillamiento, el proceso es sencillo. Los animales se retiran del nido momentáneamente en pequeñas bolsas de tela para evitar que se hagan daño y, con sumo cuidado, se les colocan dos arandelas en las patas. La primera es una anilla metálica con un código único que identifica e individualiza al animal en una base de datos. La segunda, de PVC, es roja, algo más grande, y permite identificar al animal a mayor distancia con, por ejemplo, unos prismáticos.
«Anillar nos permite tener información muy importante como la supervivencia que tienen, la tasa de reclutamiento, es decir, cuántos de esos pollos que nacen en la población vuelven a criar en la población y cuántos se van a criar a otras poblaciones cercanas o lejanas», añade el ornitólogo.
En el caso concreto de Alcañiz, se ha avistado un ejemplar adulto ya anillado. «En Aragón se anilla en zonas de Zaragoza y Huesca, lo que nos muestra que ese animal ha viajado al menos 100 kilómetros desde el lugar donde nació y que la población está conectada y existe intercambio genético, lo cual también es bueno», asegura Bolonio.
Un proyecto que sigue buscando financiación
El proyecto se consolida como una muestra del potencial que tiene la biodiversidad en toda la zona del Bajo Aragón Histórico. Aun así, la iniciativa se sigue financiando con fondos propios de la sociedad.
Bolonio reconoce que, en lo que va de año, los costes han supuesto varios miles de euros. Asimismo, pide que toda empresa o persona que quiera hacer una donación se ponga en contacto a través de su página web o redes sociales.
Imágenes de la jornada de anillamiento de carraca europea en Alcañiz. / M.M.R.






















Una sugerencia: este año el dinero que el ayuntamiento de Alcañiz dona a la corrida de toros lo haga a este proyecto.
Por dar sugerencias yo preferiria que se diese el de motorland o el de las verbenas a esto y que se deje o se mejore la corrida de toros
Cada uno tenemos unas preferencias diferentes, algunos respetamos las de los demas, otros no.
Que gran labor Luis y que bien explicado, en nombre del Bajo Aragón muchas gracias.