El patrimonio natural abraza a Alloza con campos de olivos que salpican el término municipal arropando el casco urbano en el fondo de la hoya. Esa tierra sigue dando uno de los grandes manjares de la localidad, un aceite único que es el orgullo del pueblo y por eso, han decidido rendirle homenaje. Las últimas horas de la primavera la dedicaron los vecinos y amigos que se sumaron a celebrar las Jornadas Gastronómicas dedicadas al Aceite Royal de Alloza.
Esta cita está organizada y sustentada por el Ayuntamiento de Alloza, la Cooperativa del Campo San Blas y el grupo de acción local Adibama. El diseño ha corrido por cuenta de La Ojinegra. La implicación de buena parte del pueblo ha sido básica para realizar estas sesiones que son un homenaje a quienes han trabajado este legado, pero también al presente y al futuro porque la fortuna de Alloza, además de tener una variedad propia, es que hay relevo generacional que sigue velando por ella y que ha tomado las riendas de un trabajo que ya hacían los ahora mayores.

El programa ha cumplido el objetivo de implicar a todo el mundo en este producto y concienciar sobre la carga de identidad que posee. Y es que no todos los pueblos pueden presumir de dar nombre a un alimento, y menos a uno tan indispensable a la par que exquisito como es el aceite. Durante dos días lo han saboreado y olfateado de diferentes maneras, a través de talleres varios lo han sentido al tacto y en la piel fabricando aceites condimentados o boles de arcilla de la tierra allocina. Han escuchado historias, muchas historias como el funcionamiento de la última empresa aceitera que se ha puesto en marcha, una micro almazara que arrancó su actividad en otoño. Allí vieron las inslataciones, igual que las de la Cooperativa del Campo San Blas, que se convirtió en sede de talleres y de música en directo durante la elaboración de recetas. También han maridado el aceite con otras señas de identidad tan propias como el vino de la mano de un enólogo local.

"Ha sido muy intercultural, muy diversa e intergeneracional, además, porque todas las actividades son muy inclusivas. Es bonito el hecho de abrir una cooperativa, abrir una almazara todas las puertas de par en par para poder hacer esas actividades en un espacio donde tradicionalmente se ha hecho el aceite y hemos hecho desde música pasando por barro o talleres. Y todo eso es muy importante", dice la coordinadora, Belén Soler, al frente de La Ojinegra, que recuerda lo que supone el olivar en el pueblo.
El 80% del olivar en Alloza está cultivado en ecológico, también la cooperativa trabaja en dos líneas: la ecológica y la tradicional. En la localidad hay tres empresas que se dedican al aceite. "Nos vamos adecuando a toda legislación europea y modernizando. Yo por ejemplo, que me dedico al turismo, es muy importante porque quiero que deje una buena huella", añade. De hecho, el fin de semana dio hospedaje a visitantes de Navarra que viajaron al pueblo para participar en las jornadas. Acudieron a todas las actividades y se interesaron por cada una de ellas.
Las jornadas cumplen tres ediciones, pero no años, porque ha habido un tiempo de paralización porque no hubo cosecha. Por eso estas se han esperado con tantas ganas, y por eso también era la primera participación de Royauma, que abrió sus puertas en septiembre de 2025 como micro almazara, que es como se definen. Es una apuesta de un matrimonio joven, que ya ha producido su primer aceite que cultiva en más de 80 hectáreas. "Era nuestro sueño hacer un aceite en verde 100% Royal y en las fechas que se hace sobre el 20 de octubre, nadie nos abría cooperativa ni nos hacía tan pocos kilos de olivas", dice Marta Blesa, la mitad de la empresa con su marido Javier.
La necesidad les empujó a construir su sueño. Contaron con ayuda Leader de Adibama y su esfuerzo y es una realidad. "Nos lanzamos para hacerlo nosotros, y estamos súper contentos", añade. La mañana del sábado transcurrió en la mico almazara y ella hizo una visita y ofreció una degustación a sus vecinos. "Esta variedad tiene de especial que la oliva es más redonda y más roya, de ahí su nombre, y luego el sabor es único. Nosotros en nuestro caso hacemos 100% royal y en verde y el sabor no tiene nada que ver", sonríe.
Retorno de la cosecha
Como recuerdan desde la organización, estas jornadas cobran un significado especial después de tres años consecutivos sin cosecha "debido a la baja productividad de esta variedad y a los efectos de la sequía, una circunstancia que evidencia la vulnerabilidad de los cultivos tradicionales frente al cambio climático y la necesidad de preservar la biodiversidad agrícola".
"El Aceite Royal de Alloza representa la esencia de nuestro territorio y el esfuerzo de generaciones de agricultores. Queremos que estas jornadas sirvan para dar a conocer una variedad única y para recordar que proteger la biodiversidad es también proteger nuestro futuro", afirma la alcaldesa de Alloza, Marta Sancho.
Desde 2020, Alloza impulsa un proyecto de divulgación y valorización de esta variedad de oliva, reconocida por Slow Food Foundation for Biodiversity e incluida en el proyecto internacional Arca del Gusto (Ark of Taste), gracias a Slow Food Zaragoza-Teruel, una iniciativa que identifica y protege alimentos, variedades agrícolas y tradiciones gastronómicas en riesgo de desaparición.
"La biodiversidad agrícola y los sistemas de producción familiar se enfrentan hoy a amenazas como la industrialización, la erosión genética, los cambios en los hábitos de consumo, el cambio climático y el despoblamiento rural". Por ello, estas jornadas pretenden acercar a la ciudadanía un patrimonio único e invitar a consumidores, productores y visitantes a formar parte de su conservación.
El grueso de las actividades se desarrollaron en la agro-tienda de la Cooperativa Aragonesa del Campo San Blas, y contaron con un completo programa de propuestas culturales y gastronómicas vinculadas al aceite de oliva virgen extra Royal de Alloza. Durante el viernes y el sábado, los establecimientos colaboradores ofrecieron elaboraciones especiales —tapas, panes, dulces, embutidos y otras propuestas gastronómicas— en las que el AOVE Royal de Alloza es el auténtico protagonista, permitiendo descubrir sus características organolépticas y su enorme potencial culinario.
Las III Jornadas Gastronómicas del Aceite Royal de Alloza buscan sensibilizar sobre la importancia de recuperar y mantener productos tradicionales que forman parte de nuestra identidad cultural y agrícola. En algunos casos, "preservar este patrimonio pasa por volver a incorporarlo a nuestra mesa, apoyando a los pequeños productores y dando visibilidad a sus historias; en otros, implica fomentar un consumo responsable entre los jóvenes que contribuyan a garantizar la conservación", dicen.
La acción más llamativa fue a través de un formato experiencial y adaptado a las nuevas formas de ocio y comunicación, porque el proyecto pretende acercar el AOVE a los jóvenes, vinculando gastronomía, cultura y ocio saludable en una propuesta atractiva que contribuye a fortalecer el vínculo entre la población y el patrimonio agrícola del territorio. Se trata del 'Sunset & Olive Oil' (cooking, music, aove), una actividad de carácter cultural, gastronómico y social la noche del viernes en la cooperativa. La iniciativa combinó talleres participativos de cocina con Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE), música en directo y actividades de convivencia, generando un espacio de encuentro que fomenta hábitos de vida saludables, la participación social y la promoción de los recursos agroalimentarios locales.















Que buen reportaje, gracias!!!!