Una de las icónicas palmeras del entorno de la Colegiata Santa María La Mayor de Caspe tuvo que ser talada la semana pasada debido a la plaga que ha tenido lugar este verano del picudo rojo. Un insecto originario de Asia tropical, de gran tamaño (entre 2-5 centímetros), y de color rojizo.
Sus larvas perforan galerías de más de un metro de longitud en los troncos de las plantas que hospeda, comprometiendo la vida de estas y de las de su alrededor.
La desaparición de la palmera, la más cercana a la escalinata que sube al pórtico de la Colegiata (uno de los principales símbolos de Caspe), ha preocupado y ha creado polémica entre los vecinos. Algunos de ellos han lamentado este cambio asegurando que "no conocían el paisaje de otra manera ni recordaban un momento de su vida que no estuviese allí colocada esa palmera".

"Debido a esta plaga en una de las palmeras (que ya ha sido eliminada porque estaba podrida) nos hemos visto en la obligación de intervenir", explica el concejal de Agricultura y Medio Ambiente, Rafael Guardia. "Vamos a llevar a cabo un proyecto para sustituir toda la zona ajardinada del entorno de la Colegiata para evitar más problemas y cuidar las plantas que allí se encuentran, que actualmente no están en las mejores condiciones".
Para ello, el Ayuntamiento de Caspe invertirá una cantidad superior a los 10.000 euros. Desde el consistorio alertan de la aparición alarmante de estos insectos por la localidad desde 2016. Han provocado la tala de un gran número de plantas y árboles (especialmente palmeras) en los últimos años. Ya se han realizado varios tratamientos de prevención y curación a unas 66 palmeras que se ubican en los lugares más turísticos de la ciudad.
El Ayuntamiento recomienda a cualquier vecino que note alguno de los síntomas más comunes (amarilleamiento y marchitamiento, pudiendo llegar a producirse la muerte del pie afectado) que se ponga en contacto con una empresa especializada o que acuda al edificio consistorial para pedir más información.







