Beceite hace un balance positivo de los primeros meses de funcionamiento de la zona verde de aparcamiento, una medida que el Ayuntamiento puso en marcha en abril para aliviar la saturación de vehículos en el casco urbano y facilitar que los vecinos puedan estacionar cerca de sus viviendas. El sistema ha permitido reducir el tráfico interior y mejorar las condiciones de aparcamiento para los residentes, aunque el Consistorio reconoce que todavía hay margen de mejora y que el servicio continúa siendo deficitario.
«Hemos mejorado mucho», asegura el alcalde, Juan Enrique Celma, quien destaca que la regulación ha contribuido a resolver parte de los problemas que sufría la localidad durante los periodos de mayor afluencia turística. No obstante, admite que la situación no está solucionada por completo.
Más facilidades para los residentes
Uno de los principales objetivos de la zona verde era evitar que las personas con vivienda en el municipio tuvieran que dejar sus vehículos en las afueras ante la falta de espacio en el casco urbano. Con el nuevo sistema, pueden estacionar en las calles reguladas tanto los empadronados como quienes tienen una segunda residencia en Beceite.
La medida también ha permitido reducir la circulación de vehículos por el interior de la localidad, uno de los problemas que más preocupaban al Ayuntamiento. «Teníamos una masificación de vehículos que ahora no tenemos», explica Celma. La valoración de los vecinos es positiva, mientras que los comerciantes también han trasladado su conformidad con el funcionamiento de la iniciativa.
El alcalde considera que el balance de este primer año es favorable, aunque apunta a la necesidad de seguir extendiendo la regulación. Por ello, el Consistorio estudia incorporar nuevas calles del casco urbano a la zona verde de cara a 2027, con el objetivo de mejorar todavía más la organización del estacionamiento.
Cinco aparcamientos para los visitantes
Alrededor del casco urbano, la reorganización del tráfico se completa con cinco zonas de aparcamiento situadas en distintos puntos. Estos espacios permiten que los visitantes dejen sus vehículos fuera de las calles reservadas a los residentes y accedan después al municipio a pie.
Los turistas pueden elegir entre los aparcamientos de pago, que suman alrededor de 400 plazas, y las opciones gratuitas habilitadas en el entorno de la localidad. Entre ellas figura el estacionamiento de 35 plazas construido por la Comarca del Matarraña en el paraje del Collet de les Forques, junto a la carretera A-2412 y cerca del aparcamiento de caravanas.
El alcalde destaca que estos espacios han contribuido a absorber los vehículos que llegan a Beceite, aunque el Ayuntamiento no dispone de contadores ni de registros que permitan cuantificar con exactitud la evolución del tráfico o el impacto de la medida. La evaluación se basa, por tanto, en la experiencia municipal y en las impresiones trasladadas por los residentes.
La regulación se aplica durante la temporada de mayor afluencia, desde Semana Santa hasta la feria del Día dels Bolets de este pasado fin de semana. A partir de esta última cita, el Consistorio deja de regular el tráfico, aunque mantiene la recomendación de utilizar las zonas de aparcamiento disponibles.
Un servicio que no cubre los gastos
Pese a la mejora en la circulación y el estacionamiento, el sistema supone un esfuerzo económico para las arcas municipales. El alcalde reconoce que es deficitario, dado que el Ayuntamiento ha tenido que alquilar parcelas privadas para habilitar los aparcamientos, además de asumir los costes de acondicionamiento, vigilancia y gestión de los parquímetros.
Los ingresos procedentes de los estacionamientos y las sanciones, por tanto, no cubren actualmente los gastos del servicio. El alcalde, sin embargo, defiende que la valoración no debe limitarse al balance económico, sino que también debe tener en cuenta la mejora de la movilidad y la reducción de la saturación en el casco urbano.
El control del estacionamiento corre a cargo de vigilantes contratados por el Ayuntamiento. Durante el verano hubo dos personas dedicadas a estas tareas, que no se limitan a sancionar las infracciones, sino que también orientan a los visitantes sobre dónde pueden aparcar.
Las multas más habituales por estacionamiento indebido ascienden a 60 euros, con una reducción del 50% por pronto pago. Las infracciones incluyen aparcar en zonas reguladas sin el correspondiente tique o autorización, así como estacionar en espacios prohibidos, como las líneas amarillas.
Sin cambios previstos en las tarifas
Por el momento, el Ayuntamiento no se plantea modificar los precios ni los horarios de control. Celma señala que la intención es abordar la planificación del próximo año antes de que termine 2026, cuando se analizará cómo continuar mejorando el funcionamiento del sistema.
La prioridad pasa ahora por ampliar las zonas verdes a nuevas calles y consolidar una reorganización que, según el Consistorio, ya ha permitido mejorar la movilidad, aunque todavía no haya eliminado por completo los problemas de saturación que afectan a Beceite durante los días de mayor afluencia.








