La inseguridad, la falta de servicios por la escasez de médicos, el cierre del SEPE y la apertura solo dos días a la semana de la oficina de la Seguridad Social, el escaso relevo en el comercio local y la falta de oportunidades laborales para los jóvenes han sido las principales preocupaciones que las mujeres caspolinas han trasladado este martes a la Justicia de Aragón. Concepción Gimeno - o "Conchita" como ha dicho que le gusta que le llamen- ha mantenido un encuentro muy cercano con las socias de la Asociación de la Mujer Caspolina, una entidad que le pidió la cita al poco de ser nombrada la primera mujer en la tercera institución del autogobierno aragonés.
Finalmente la jornada se ha celebrado este martes coincidiendo con la semana del 8-M y la Justicia ha querido que fuera un encuentro en el que las socias conocieran su labor y le trasladaran sus preocupaciones. Aunque al principio las socias se han mostrado más tímidas y las preguntas han comenzado enfocadas a la figura de Gimeno y a su cargo -se han interesado por su función y por si alguna vez se había sentido "desplazada" por ser mujer- finalmente se han abierto para explicar lo que les preocupa. Han comenzado mostrando su malestar por la falta de agentes y la oleada de robos, lo que les genera inseguridad; para seguir con su preocupación por la escasez de médicos en el Centro de Salud y la falta de otros servicios como las oficinas de empleo y de la Seguridad Social. La primera está cerrada y la segunda solo abre dos días a la semana y con cita previa. Otra cuestión que ha surgido es el paulatino cierre de los comercios por la falta de relevo generacional y el auge de las compras online. La Justicia ha tomado nota de todo lo que les preocupa y las ha animado a que empiecen a intentar revitalizar Caspe. "Algo hay que hacer, reunimos y empezad con una tormenta de ideas", les ha alentado Gimeno, quien antes había sido recibida por el Ayuntamiento.
También ha querido dar a conocer el trabajo de la institución que representa porque "para confiar en lo que otro hace tiene que conocerlo". Ha explicado que recibió la invitación de la asociación caspolina muy pronto pero quiso tomarse un tiempo antes de realizar la visita porque primero quería tomarse un tiempo en "con qué impronta y cómo quiere realizar sus funciones". En este sentido, ha destacado que quiere realizar una escucha "sin límites" para hacer de puente y de voz de la ciudadanía ante las administraciones para solucionar problemas. Entre su impronta, Gimeno ha explicado que le gusta utilizar mucho el teléfono para notificar cada trámite que realiza la institución porque conoce el "desamparo" que sienten muchas personas a la hora de contactar con la administración con la obligatoriedad de los trámites online y las cita previa. También ha dado a conocer que colaboran con ellos empresas porque, por ejemplo, muchas de las quejas que reciben son de facturas eléctricas. "Nos ha venido a ver hasta Mercadona", ha contado.
El encuentro, muy ameno y cercano, ha estado plagado de anécdotas y curiosidades para dar a conocer mejor su labor como Justicia ahora y antes como jueza y magistrada durante treinta años en distintas jurisdicciones, en las que tiene "mucha gente a la que quiere" y que son "más que amigos". La zaragozana ha explicado que fue una niña muy estudiosa y que si alguien le influyó para ser juez fue su padre, natural de Segura de Baños (Cuencas Mineras), al que ha definido como "uno de los hombres más justos que ha conocido". "No hace falta estar formado para ser inteligente y entender la vida", ha dicho.
Su carrera profesional la comenzó con 25 años en distintos juzgados de ciudades catalanas, primero en juzgados de instrucción y desde 1999 en contencioso-administrativo. En su primer día tuvo que afrontar el secuestro de una niña de 11 años que por fortuna pudo escapar de su captor aprovechando un percance automovilístico y en Martorell su juzgado fue el primero que realizó una intervención de móviles, lo que supuso más de medio centenar de detenciones relacionadas con las drogas. "Con 25 años llegar a juzgados de la periferia de Barcelona fue complicado, fue un choque importante", ha reconocido.
La Justicia ha dicho que se ha sentido en ocasiones "ninguneada" por ser mujer cuando una asistente le ha preguntado si se había sentido "desplazada". Lo ha ejemplificado con varias anécdotas sus vivencias en sus inicios en la carrera judicial con 25 años en un sector muy masculinizado entonces. Como cuando llegaba con la maleta con toda la documentación preparada y pensaban que era "la becaria" o cuando iba por la calle con el secretario judicial y saludaban a "don Mariano" y a ella no le decían nada. "Cuando llegué tan joven a Martorell no me saludaba nadie porque no pensaban que era la jueza, hasta una guardia vino a pedirme disculpas después cuando se enteró", ha contado.







