El cielo de España se prepara para regalarnos un acontecimiento histórico con su próximo eclipse solar total. Asistir a este gran fenómeno astronómico requiere planificar los detalles y actuar con mucha precaución. En este artículo, te ofrecemos una guía de observación para que vivas este momento cuidando de tu salud visual y de tu entorno en cada fase.
Protección de la vista durante un eclipse
El mayor peligro de un eclipse es el daño que la radiación solar puede causar en nuestros ojos. Por ello, es absolutamente indispensable el uso de gafas homologadas.
En primer lugar, asegúrate de que las gafas de tu elección para el avistamiento del fenómeno cuenten con la certificación europea, y cumplan estrictamente con la norma internacional EN ISO 12312-2:2015. Es fundamental no quitárselas hasta haber apartado completamente la mirada del Sol.
Nunca utilices gafas de sol normales, radiografías antiguas, CDs, cristales ahumados ni el reflejo del agua. Tampoco sirven los filtros de soldadura con un tono inferior a 14. Ninguno de estos métodos bloquea la radiación infrarroja y ultravioleta.
Fases del eclipse
El eclipse consta de varias fases, y la seguridad varía en cada una de ellas:
En primer lugar, encontramos la fase parcial y oscurecimiento, donde la Luna comienza a cubrir el Sol progresivamente. Durante toda esta etapa, es obligatorio usar las gafas de eclipse.
Le sigue la fase de la Totalidad, siendo el momento cumbre en el que el cielo se oscurece como si fuera de noche, la temperatura baja y se hace visible la corona solar. Este es el único momento en el que es seguro quitarse las gafas y mirar a simple vista.
En cuanto reaparezca el primer rayo de Sol, nos encontramos ante el fin de esta última fase, donde se debe poner las gafas inmediatamente para evitar daños en los ojos.
¿Qué se puede usar para ver el eclipse?
El uso de cámaras, telescopios o prismáticos requiere extrema precaución. Nunca mires al Sol a través de ellos sin protección, ni siquiera llevando puestas tus gafas de eclipse, ya que la lente del instrumento concentra la luz y quemaría el filtro de la gafa y tu ojo instantáneamente.
Para usar estos aparatos, es obligatorio instalar filtros solares específicos en la parte frontal (el objetivo), y jamás enroscados en el ocular, ya que las altas temperaturas podrían romperlos. Si tu telescopio cuenta con el filtro adecuado en el objetivo, no necesitas ponerte además las gafas de eclipse para mirar por él. No obstante, las autoridades recomiendan que el uso de instrumentos ópticos quede reservado a profesionales o expertos con experiencia.
¿Cuáles son los riesgos de los eclipses solares?
Además de la astronomía, hay que tener en cuenta la salud y el entorno. Si esto no se hace, podemos encontrarnos diferentes tipos de riesgos, entre los que principalmente distinguimos dos.
Por un lado, tenemos los riesgos sanitarios, y es que mirar al Sol sin filtro provoca retinopatía solar, una quemadura irreversible en la retina. Al no haber receptores de dolor, no te darás cuenta en el momento, pero horas después podrías sufrir visión borrosa, cambios en la percepción del color o un punto ciego central permanente.
Por otro lado, encontramos los riesgos del entorno. Al celebrarse en pleno agosto, se debe tener cuidado con las altas temperaturas, la deshidratación y las quemaduras solares en la piel. Además, debido a la enorme movilización de personas, existe un alto riesgo de atascos, accidentes de tráfico y un riesgo extremo de incendios forestales.
Recomendaciones para ver el eclipse con niños
Los niños son especialmente vulnerables al no ser conscientes del riesgo. Deben estar supervisados por adultos en todo momento para garantizar que no se quiten las gafas protectoras mientras miran al Sol. Para asegurar la concienciación y el acceso a material seguro desde edades tempranas, diversas instituciones del país repartirán gafas homologadas y manuales de recomendaciones a todos los alumnos de Educación Infantil y Primaria de su comunidad autónoma.




