Los lectores, en alguna ocasión, solemos tener lo que llamamos «un escritor oculto», o sea, un escritor que nos apasiona y que habitualmente suele ser poco conocido entre otros lectores. No nos gusta de darlo a conocer, más bien nos agrada que muy poca gente sepa de su existencia. Hasta que, claro, a veces las causualidades o los azares lo hacen popular, y entonces pasamos a otro. Yo he tenido varios de estos escritores que al final la industria editorial los ha popularizado: Miguel Espinosa o Francisco Tario entre otros.
Este que os voy a descubrir hoy no es tan «oculto» como los anteriores; pero para muchísimos sigue siendo un desconocido, y me decido a nombrároslo puesto que una nueva edición de sus cuentos ha salido al mercado acompañando a una anterior de la editorial Atalanta. Me refiero al genial escritor uruguayo FELISBERTO HERNANDEZ (1902-1964), y al libro: «RELATOS PARA PIANO» de la editorial Jus Libreros.
En el mapa de la literatura escrita en nuestro idioma, la figura de FELISBERTO ocupa un lugar ciertamente peculiar y único, pues es tan excéntrico como esencial. Es uno de esos escritores subterráneos que se ganan a pulso la admiración y el cariño de sus lectores una vez que conocen sus textos. FELISBERTO fue un vanguardista por antonomasia. Pertenece a ese club exclusivo de precursores inquietos y marginales que introdujeron aires de modernidad en el páramo cultural de la época, justo antes del estallido del «boom». Antes que Cabrera, que Fuentes, que Onetti, que Cortázar, que Borges y que García Márquez… Pero todos ellos bebieron con ansia de las aguas de FELISBERTO: «Si no hubiera leído a Felisberto Hernández, no sería el escritor que soy», dijo García Márquez.
Estas narraciones inauditas que hoy os presento reflejan de forma cabal la asombrosa originalidad del genial FELISBERTO. Todos los cuentos son acabadas muestras de un estilo que, para Italo Calvino, «desafía toda clasificación y todo marco», y cuyos rasgos más característicos son el sarcástico intercambio de papeles entre los objetos y las personas (cierta personificación de las cosas materiales que nos rodean), la empatía nacida en el permanente extrañamiento frente al mundo y un humor desafiante: discreto, tenebroso y sutil, en el límite de lo disparatado.
En verdad, fue todo un auténtico descubrimiento la primera vez que leí FELISBERTO HERNANDEZ, pero más descubrimiento es el asombro que me sigue causando cada vez que releo alguno de sus cuentos: como «La envenenada», «Las hortensias» o «El cocodrilo», uno de los mejores cuentos de toda la literatura.




