El Arzobispado de Zaragoza acaba de acometer un vallado perimetral a todo el entorno de la ermita de Santa Bárbara de Monroyo para evitar que las recientes caídas de cascotes y el posible riesgo de derrumbe causen daños personales.
Fue el Ayuntamiento de la localidad quien reclamó a la Iglesia que dotara de seguridad al entorno de este enclave del siglo XVIII que se encuentra en avanzado estado de ruina y que es frecuentado por muchos vecinos y visitantes que realizan caminatas por el monte. Se encuentra muy cerca de la N-232 dirección a Torre de Arcas y es zona de paso a una ruta que ofrece buenas vistas al Mezquín.
El alcalde, Miguel Gascón, trasladó al Arzobispado su preocupación por el estado de la ermita y la necesidad de limitar el peligro porque, siendo de acceso libre, hasta la fecha cualquier persona podía entrar. Con el vallado ejecutado, ya se ha informado a los vecinos de la limitación y de la prohibición del paso.
En Monroyo antaño era costumbre que cada 4 de diciembre los vecinos fuera en romería hasta la ermita, donde celebraban misa y repartían «pamboli» bendecido según consta en la web de Hispania Nostra, en cuya Lista Roja entró la ermita el año pasado. En 1938, si bien el frente de la Guerra Civil estuvo cerca, no le afectó de manera directa, pero alguna de sus imágenes se quemó y lo que quedaba de sus techos se desmontaron para cubrir los lavaderos de la Font del Domenge, momento en el que se inicia la ruina.
Las primeras alusiones escritas a la ermita se remontan a 1324, por lo que muy posiblemente el templo tuvo una fase constructiva gótica. Sería reconstruido en el año 1803, adquiriendo el aspecto barroco-neoclásico que mantiene en la actualidad. Anexa a la ermita se encuentra la casa del ermitaño, donde vivió el santero hasta la última guerra carlista (1872-1876).








Otro bonito paraje destinado a desaparecer.
Por suerte documentado varias veces por mi y mis drones