El cántico «Yo te sigo, yo te quiero, desde el infierno hasta el cielo» retumbaba con fuerza en un Juan Antonio Endeiza abarrotado, donde el Andorra C.F. debutó en la nueva temporada frente al C.D. Caspe con un empate a cero que supo a poco… pero que se vivió como una fiesta.
El grupo de animación local marcó el ambiente desde antes del pitido inicial. Camisetas de peñas, petos, bufandas, gigantes y cabezudos llegaban del recorrido de peñas hasta el estadio para volcarse con su equipo en una jornada que bien podría figurar entre una de las grandes citas de inicio de temporada.
Sobre el césped, el Andorra y el Caspe ofrecieron un partido físico, vibrante y reñido, aunque sin goles. Ambos equipos demostraron estar preparados para una temporada que se prevé exigente. El entrenador del Andorra C.F., Carlos Gil, valoró el choque como un duelo «muy duro» pero destacó que su plantilla «se vació» y dejó «buenas sensaciones» pese a no lograr la victoria.
«No damos un balón por perdido, nos jugamos cada balón como si fuera el último. Esa es la identidad del Andorra, la garra y el esfuerzo», afirmó tras el encuentro, al tiempo que se mostraba alucinado por el ambiente vivido: «En tres años no había visto el campo así. Espero que la gente siga viniendo, nos da un plus muy grande».

Desde el banquillo visitante, Javier Romero, entrenador del C.D. Caspe, alabó el espectáculo vivido en la grada. «Creo que este ambiente, además de ser espectacular, da mucha vida al fútbol. Es una pasada, había venido ya otras veces y otros años, además de cuando era crío y también había vivido este ambiente cuando el Andorra estaba en otras categorías. Pero lo de hoy ha sobrepasado los límites», confesó el entrenador del equipo rival, que resaltó el alto nivel físico con el que debutaron ambos equipos en la competición. «No hemos concedido apenas ocasiones y se ha visto un partido vibrante».
Ambos entrenadores coincidieron en que el primer partido supuso un salto en intensidad y motivación con respecto a la pretemporada. Gil destacó que el Andorra demostró estar «un punto por encima» en la segunda mitad del partido. «Esto es una carrera de fondo donde creo que vamos a trabajar mucho los partidos y a ver dónde acabamos en mayo», concluyó el entrenador del equipo minero.
Con este empate, tanto el Andorra como el Caspe arrancan la liga sumando un punto y dejando claro que tienen mucho que decir en esta temporada. Pero más allá del resultado, la gran victoria del día fue para El Infierno Minero, que convirtió el estadio en una auténtica fiesta del fútbol.










