Trastear una máquina, probar otra, ajustar parámetros... En este mundillo está cómoda. Y se nota. Celia Royo Royo (Alcañiz, 2004) quiere ser directora de fotografía y en ello se está formando. De este departamento depende que se cree una atmósfera visual acorde a la historia a través de la iluminación, encuadres de cámara, composiciones de planos y unas cuantas cosas más. «Lo tengo que explicar... Pero yo tampoco sabía qué era hasta que no empecé a estudiar», sonríe.
Estudia en Castellón el último curso universitario de Publicidad tras haber cursado la carrera de Comunicación Audiovisual. «Existía la opción de obtener una segunda carrera en mucho menos tiempo del habitual y opté por Publicidad. En el mundo audiovisual, lo publicitario mueve mucho aunque a mí me llena más rodar historias», explica. De hecho, ya tiene su primer trabajo en la calle.
‘Disidentes’, el cortometraje
Se trata del Trabajo Fin de Grado de Audiovisual y es un cortometraje titulado ‘Disidentes’, que ahora está en el circuito de festivales. Prevén alargar esta distribución otro año más, al menos. El público tendrá que esperar hasta entonces para poder verlo. «Lo hicimos entre cuatro compañeras y ahí vimos lo que es este mundo de verdad», ríe.
Contaron con equipo colaborador que se buscaron ellas, igual que a las actrices e igual que se encargaron de la preproducción, rodaje, coordinación, montaje, distribución y el largo etcétera de tareas. Decidieron aprovechar las facilidades que les prestaba la universidad con el material y las instalaciones, para realizar un trabajo que quedase como algo propio. Optaron por contar una historia con trasfondo social sobre cómo las protagonistas encuentran su salvación en un grupo ante el rechazo de la sociedad. Algunas partes del proceso se pueden ver en Instagram (@disidentescortometraje).
Este trabajo se suma a los videoclips o programas de radio y piezas de televisión que también han rodado a lo largo de estos años.
Fotógrafa desde niña y con Youtube
Su entrada a la imagen en movimiento llegó a través de una cámara de fotos. Desde niña había mostrado mucho interés, y sus padres decidieron comprar una réflex para uso doméstico al ver que el tema iba en serio. «Estuve un verano entero aprendiendo todos los parámetros, la iso, la obturación... Todo. Solo así podía convencer a mis padres porque la quería de verdad», recuerda. Así llegó la cámara réflex y pronto la fue acaparando hasta que se convirtió en la fotógrafa oficial de excursiones y del grupo de amigas.

El móvil lo usa poco para hacer fotos, prefiere salir con la cámara, aunque reconoce que muchas veces «no es lo más cómodo porque es un armatoste». Con todo, prefiere la cámara. Este empeño le ha servido para estar más preparada ahora que está aprendiendo todas estas cuestiones técnicas en las cámaras de vídeo. «Una vez lo aprendes ya lo interiorizas y va contigo, pero cuesta un poco», añade.

Descubrió la foto a través del audiovisual y, más concretamente, viendo vídeos en Youtube de gente haciendo retos tipo «un mes haciendo fotos y cada día con una temática». Era un buen entretenimiento que terminó por despertar una curiosidad desembocó en el inicio de una carrera profesional. Esto lo terminó de corroborar en el IES Bajo Aragón en el Bachillerato de Artes con la asignatura Cultura Audiovisual. En casa siempre ha contado con el apoyo de sus padres, que siempre han fomentado el consumo de cultura con sus hijos. «Los tres hermanos tocamos un instrumento y siempre nos han inculcado el hábito de ir al cine. Incluso ahora que la gente va menos, ellos siguen», cuenta.
Sigue explorando un sector muy amplio en el que ahora se está despertando su interés por el documental y ya está investigando sobre ello y se ha inscrito en un curso de vídeo y cine. Es otra de las posibilidades que ofrece la universidad. «La fotografía me gusta muchísimo, sigue rondando aunque me vaya interesando por otras vertientes. Cuando empecé en la carrera, yo de hacer cine no tenía ni idea, ni lo había pensado», asegura. No se veía dirigiendo dando órdenes a los actores, y sigue sin verse, pero sí de directora de fotografía. «Me gustan las máquinas. Me gusta moverme por el rodaje e ir probando», explica.
No sabe todavía qué camino tomará cuando acabe el curso, quizá siga formándose o pruebe ya en el mercado laboral, que mucho teme que pasa por la gran urbe por mucho que ella prefiriese no irse muy lejos. «Aunque haya rodajes en otras provincias sigue estando todo muy centralizado en Madrid y Barcelona», advierte. De momento, lo que le interesa es seguir creando la red de contactos entre compañeros de clase con los que poder contar y viceversa. «Hay mucha colaboración entre todos, y espero que siga siendo así a futuro. Me gusta hacer equipo y trabajar así, todos juntos por sacar un proyecto adelante», dice.









