Había ganas y se notaba en el ambiente. Incluso antes de que empezara la Ofrenda de Flores a la Virgen, este lunes 12 de octubre eran muchos los vecinos de Calanda que celebraban el regreso de su gran día a la plaza de España. La localidad llevaba dos años sin poder celebrar su cita con la Pilarica en este emplazamiento por la lluvia, pero este año por fin ha podido retomar el festejo a lo grande, con una plaza a rebosar y una jornada en la que el sol no ha querido perderse ni un instante.
Desde primera hora de la mañana el ajetreo se ha hecho notar tanto en la plaza como alrededores. Antes de las 12.00 se han podido ver a numerosos grupos de familias y amigos dirigiéndose en conjunto a ver a la patrona, algunos incluso afrontando despistes de última hora: "¿pero dónde hemos dejado el ramo?", decían, por ejemplo, dos baturras justo antes de llegar a la plaza. Para todos este día es igual de importante, más bien "imperdible", como muchas vecinas lo han definido.
La coincidencia de este 12 de octubre con un puente festivo ha hecho que la afluencia haya sido aún mayor. Las filas de baturros han llegado a alargase hasta el Templo del Pilar, por lo que la espera hasta dejar las flores ha sido larga. Aunque la demora no ha importado después de dos años consecutivos teniendo que salir con paraguas. "La plaza está llena y da gusto verla. Años anteriores no hemos visto a tanta gente dejando flores. Había ganas", comentaba un grupo de baturras.
Entre los presentes se ha vuelto a ver a vecinos de todas las edades, incluyendo a muchos bebés recién nacidos en brazos de sus padres. La emoción era compartida entre los que han salido desde siempre a la ofrenda, pero también para quienes han vivido este día desde otras perspectivas. "Yo no nací aquí, pero entré en la Rondalla y ahora vengo acompañada de mis nietas. Es un día muy bonito", afirmaba una de las integrantes de las Amas de Casa de Calanda.
Como marca la tradición, han sido muchas las familias que se han vestido juntas con el traje regional para acudir a la plaza. Y detrás de ello, y los ramos, han vuelto a aparecer historias que reflejan la importancia de este día. "Hemos venido con mi madre después de bastante tiempo sin salir, por lo que es doblemente emocionante. La Virgen del Pilar se merece todo, porque a mí me ha dado una segunda oportunidad", ha explicado una de las participantes.
Bien entradas las 14.00 había quien todavía se subía al escenario para llevarse su fotografía de recuerdo con la Virgen del Pilar. Mientras tanto, la buena afluencia de vecinos continuaba llenando la plaza de España. "Es un ejemplo de cómo se vuelcan los vecinos de Calanda con sus tradiciones. Para mí es un orgullo", ha apuntado Alberto Herrero, alcalde de Calanda. Las Fiestas del Pilar afrontan así su recta final después de arrancar los festejos el viernes y vivir grandes momentos el domingo con un desfile de carrozas que superó las expectativas y llenó nuevamente las calles. La traca final será este martes.
























