La doctora y analista clínica Pilar Madero acaba de instalar su consulta privada. El objetivo: realizar pruebas PCR, serología o ELISA y test rápidos para grupos, empresas o vecinos particulares. La profesional de la salud considera importante en estos tiempos de crisis sanitaria que los ciudadanos puedan descubrir su situación real ofreciendo las pruebas que no pueden realizar desde Salud Pública.
¿Por qué ha decidido ofertar este servicio en Caspe?
Cuando decidí venir a Caspe todavía no se había retrocedido a fase 2. Ha sido todo casualidad. Un empresario de la zona requirió mis servicios porque quería hacer pruebas a sus empleados y también a su entorno familiar para asegurarse de que ninguno tenía el virus. Me pareció interesante acudir a esta comarca e instalar una consulta de análisis clínico en el Centro Igualatorio de Caspe. Va dirigido a todo aquel que quiera disipar sus dudas: tanto empresas como vecinos a título personal.
¿Cree que tendrá mucha demanda? Aquí se nota cierta incertidumbre por la situación que vivimos.
Mi experiencia en Zaragoza (donde tengo una consulta y un laboratorio) ha hecho darme cuenta de que la gente quiere saber: cómo están ellos, sus familiares, su entorno más cercano… quieren quitarse dudas de si han pasado el virus, si son inmunes, qué riesgos pueden correr… tienen muchas preguntas a las que con una simple prueba podemos responder. En general lo que se quiere es conocer la salud de cada uno. Creo que es realizar estas pruebas es una buena manera, además de controlar a la población, quitar esas dudas y miedos a los ciudadanos. Ya lo dijo la OMS hace poco: «La mejor manera de prevenir es conocer».
¿Cómo son esas pruebas que ofrece?
En primer lugar, los test rápidos, que se realizan pinchando el dedo y cuyo resultado se puede conocer en 20 minutos. También tenemos el más conocido por todos: los test PCR, que se realizan a personas que están en el ‘primer estadio’ del coronavirus, es decir, que tienen síntomas compatibles con el covid-19, que se sienten mal y han estado en contacto con otras que ya han dado positivo. Se toman muestras de la boca o de los orificios nasales, que es por donde entra. Dependiendo de las circunstancias, si consideramos que la persona ya ha pasado el virus, se le realiza una prueba de serología o ELISA, que también pasa por laboratorio. Todos ellos tienen total fiabilidad, estoy usando unos test con una especificidad de casi el 100%.
Es importante que haya una persona cualificada que decida qué prueba hay que hacer. Cuando entran en la consulta lo primero que pregunto son las circunstancias con las que vienen: si tienen síntomas, si han podido estar con una persona que ha dado positivo… según lo que me explican, les aconsejo hacer un test u otro.
¿Cuáles son los falsos mitos de estas pruebas?
El tema de los anticuerpos: si los tienes es que has pasado la enfermedad. También se dicen muchas falacias sobre la inmunidad, aunque lo hayamos pasado, lo podemos coger de nuevo. Es como la vacuna de la gripe: la gente se la pone para no coger ‘gripes graves’ pero eso no implica que no podamos pasar un resfriado o un catarro con síntomas más leves, pero nunca cogerá esa gripe que lo vaya a «llevar a la tumba». Es importante también subrayar lo siguiente: hay personas que son negativas y esto quiere decir que nunca han pasado el virus. A pesar de que le pueda parecer a alguien que ha tenido síntomas, si sale negativo es negativo. Mucha gente ha pasado el confinamiento pensando que ha pasado el virus porque han tenido alguna que otra dolencia, pero si las pruebas dicen que no lo has pasado, es que no lo has pasado nunca.
¿Cómo ve a la población como profesional de la salud?
Cuando todo empezó noté mucho miedo e incertidumbre en todo el mundo. Toda la gente quería saber si podía tenerlo o alguien de su entorno. Cuando se iba volviendo a esa «nueva normalidad» vi que la gente que no había trabajado volvía a sus puestos con cierta cautela. El problema viene cuando ha terminado el estado de alarma: veo a la gente muy relajada, y eso es un error. A algunos parece que se les ha olvidado y hacen vida normal y eso va a ir ocurriendo de manera progresiva durante todo el verano, lo que es muy peligroso. Tenemos que ser conscientes de que el virus sigue ahí. En zonas como la de Caspe veo que la gente tiene más cuidado porque hay casos muy cerca de la población.







