Fernando Pérez, coordinador de Cruz Roja en Aragón y natural de Oliete, es un hombre que habla con la experiencia de quien ha visto la solidaridad nacer en las circunstancias más adversas. Con una vida dedicada a la ayuda humanitaria, Pérez lidera la respuesta de Cruz Roja Aragón en la Comunitat Valenciana, donde la reciente DANA ha dejado un profunda huella. Con un equipo de voluntarios y una estrategia precisa, Pérez coordina el operativo que se despliega entre tareas de desescombro y distribución de suministros esenciales, en una labor que va más allá de la emergencia inmediata.
La operación de Cruz Roja Aragón en Valencia no es nueva en lo que respecta a su estructura. Se trata de una coordinación que nace desde los niveles más altos de la organización y se nutre de manos voluntarias y esfuerzos coordinados. «Estamos bajo una coordinación a nivel nacional, porque la magnitud de la respuesta lo requiere», detalla Pérez, quien explica que, en esta ocasión, un equipo de diez personas ha viajado con el material necesario para tareas de limpieza y reparto de alimentos.
La respuesta de Cruz Roja no se limita a apagar incendios en la emergencia. Pérez revela que ya están «diseñando un plan a tres años», una estrategia que busca reparar no solo las infraestructuras sino también el tejido social y emocional de los afectados. «La gente se queda sin vivienda, sin medios de vida y, muchas veces, con una situación emocional devastadora», comenta, subrayando que este tipo de ayuda no se limita al momento de la catástrofe.
En su experiencia, Pérez sabe que el impulso de ayuda es algo que debe administrarse con cuidado. «Si no hay una organización detrás, la operación se convierte en algo ingobernable», explica, haciendo referencia a cómo los primeros momentos de una emergencia son los más complicados de gestionar. Para Cruz Roja, la respuesta no es solo una cuestión de recursos, sino de precisión en cada paso. «Hacemos simulacros, pero la realidad siempre es un reto», afirma.
En lo personal, su vínculo con el medio rural le ha dado una perspectiva única. En situaciones críticas, como las que ha vivido en su propio pueblo, Oliete, donde el embalse local ha ayudado a mitigar los daños, Pérez ha comprendido que, muchas veces, la preparación es tan importante como la reacción. «No tenemos la cultura de la prevención», lamenta, recordando cómo, en otros años, las lluvias torrenciales se cobraron vidas en su comarca.
Pero si algo marca a Fernando Pérez es su pasión por el ser humano. Recordando su experiencia en Honduras tras el paso del huracán Mitch, confiesa lo mucho que le impactó ver a una persona de 65 años aprender a leer gracias a un programa educativo de Cruz Roja. «Qué poco valor le damos a lo que tenemos», reflexiona, demostrando que su labor no es solo ayuda material, sino también una forma de dignificar la vida en cada gesto.
La entrevista concluye con un agradecimiento a esa solidaridad que, bien organizada, logra cambiar vidas. «Muchísimas gracias a todos los que se suman», finaliza, agradecido por esa cadena de manos dispuestas a reconstruir, no solo estructuras, sino la esperanza misma.








…y de paso que explique la pasta gansa que cobran los directivos de Cruz Roja, los presupuestos que manejan y en que y cuantía que destinan a los programas….Asombroso!
otro chiringuito mas , el noventa por ciento de los ingresos son para pagar a los voluntarios , con un par , ya nadie os cree.
El 92% del dinero que recibió Cruz Roja en subvenciones del Gobierno en 2023 fue a parar a gastos de personal
Pues si así es, debería de desaparecer la palabra «voluntarios»
Gran trabajo de la Cruz Roja, ahora y siempre.
Menuda cuadrilla de listos los que comentan.
Sin palabras…. Como bien dice el dicho en cada casa un idiota y un tonto en la de todos .
Nunca discutas con gente estúpida, te arrastrarán a su nivel y luego te vencerán con experiencia.
no se ha visto a nadie de cruz roja en la catástrofe de Valencia.
Es falso, si estuvieron desde Cruz Roja, así que menos bulos que no hay peor cáncer hoy en día que la mentira.
Ni en el Barrio de la Torre ni en ALdaya estuvo nadie de cruz roja.
Muy equivocados no van, aunque lo que dicen no todo es cierto…demasiado chiringuito …y las administraciones públicas descuartizadas por unos y otros…en fin…en el mundo de los ciegos, el tuerto es el amo….
disolucion de este chiringuito ya.
Cruz Roja? Media luna roja diría yo. Basta de aprovecharse de la buena voluntad de tanta gente.
No les cree nadie.