La gran tormenta que en la madrugada del jueves dejó en algunas zonas de Alcañiz, Valmuel y Puigmoreno más de 40 litros por metro cuadrado -acompañado de pequeño granizo concentrado y fuertes rachas de viento- ha causado daños en un 20% de los campos de frutales de Valmuel y Puigmoreno. Es el primer balance que los agricultores del territorio realizaron este jueves tras amanecer con una imagen «catastrófica en los campos», anegados por la lluvia y con melocotones marcados por las piedras. La fruta ya no podrá venderse y tendrá que destinarse al zumo.
Podría ser un resumen de lo que le ha ocurrido al agricultor valmuelino Florin Buse con el 90% de su cosecha de melocotón dañada por la piedra. En sus 10 hectáreas ya da la campaña por terminada con pérdidas económicas que podrían alcanzar los 150.000 euros. «Este jueves íbamos a empezar a coger los primeros melocotones. Ahora todo va destinado al zumo. Es una pena», lamenta.
Este jueves los agricultores tuvieron que comprobar ‘in situ’ las afecciones y, aunque algunos «son cautos», explican que depende mucho de la zona, ya que la piedra estuvo más concentrada en Valmuel y parte de Puigmoreno. Según las primeras estimaciones, algunos campos de melocotón presentan el 7% de la producción dañada, otros entre el 20% y el 30% y los más severos se sitúan en torno al 50%, aunque habrá que esperar a ver cómo evolucionan con el paso de los días. También dependerá de la variedad, ya que las más tardías todavía tienen el fruto poco avanzados y podrían salvarse.
El propio agricultor se encuentra a la espera de que los peritos del seguro empiecen a evaluar los daños del fenómeno, que podría ser este viernes mismo. En los campos afectados tenía plantados unos 500 melocotoneros de seis años de edad y las previsiones «eran buenas», después de que la campaña anterior ya estuvo marcada por la sequía y la de 2023 también se viera afectada por el granizo. «Tocará esperar al año que viene para empezar a recolectar. Lo único bueno es que no ha arrancado los troncos y habrá frutos para 2026», explica.
El principal problema ha estado en el calibre del granizo -muy pequeño- que ha golpeado todos los frutos. «Si hubiera sido más grande, hubiera sido menos grave», añade Buse. Los campos de cereales también se han inundado y habrá que volver a plantar para la siguiente cosecha.
Estado en el que ha quedado uno de los campos de Florin Buse./ A.Z.














