El IES Mar de Aragón de Caspe contará con, al menos, cuatro nuevas aulas en la antigua residencia de estudiantes Florencio Repollés para el próximo curso 2025/2026. Se sumarán así a las cuatro habilitadas el año pasado, en la planta baja y que han sido ocupadas por las clases de Bachillerato.
La actuación se enmarca en la segunda fase del proyecto de rehabilitación y acondicionamiento de esta antigua residencia para dotar de más espacios al instituto, que cuenta con una inversión de 251.000 euros para todas las actuaciones. Asimismo, se instalará una escalera de evacuación de incendios. Todavía no hay fecha para el inicio de las obras, pero el equipo directivo recomienda que comiencen al terminar las clases, a finales de junio, para llegar en tiempo y forma al inicio de curso.
Las nuevas aulas se dispondrán en la segunda planta de la residencia, que alberga varias habitaciones, baños, espacios comunes y almacenes. El espacio daría para crear hasta seis clases, además de algún aula auxiliar o despacho. No obstante, el compromiso inicial es el acondicionamiento, como mínimo, de cuatro. En esta nueva fase de rehabilitación, la dirección del centro ha puesto también especial atención en que se disponga una sala de 70m2 para la creación de un aula de tecnología aplicada para Formación Profesional (Ateca), que ya tiene adjudicada el instituto para el curso que viene. «Nos coloca en el mapa de la innovación y de los centros de primer nivel de carácter tecnológico. Las ganas y la ilusión del equipo están dando buenos resultados y van llegando los recursos. Ahora necesitamos el espacio para ejecutarlos», destaca la directora, Liliana Benito.
El objetivo de la ampliación del aulario del centro es poder trasladar a los grupos de la Formación Profesional a la antigua residencia y dar respuesta al crecimiento del alumnado. Por ello, el equipo directivo también ha demandado la rehabilitación de la antigua cocina y el comedor para mejorar las instalaciones del grado de Cocina. Por el momento, no está prevista en la nueva tanda de actuaciones.
Un centro educativo envejecido
Por otro lado, el propio edificio del instituto requiere de varias mejoras. Desde el centro señalan que el techo del gimnasio contiene uralita y, por tanto, amianto. Este material nocivo para la salud al manipularse requiere de medios específicos para su extracción. La directora también destaca que el recreo se ha quedado antiguo al ser completamente de hormigón, cuando ahora se integran zonas naturales; y que no hay una zona de porches para poder resguardarse de la lluvia o el sol. Por último, sería necesario invertir en eficiencia energética ya que «calentar el edificio produce un gasto elevado al no mantenerse la temperatura», añade.









ya se nota el cambio!
Jodo maña… que cataplásmica
Pues hará falta personal, que hay que hacer para trabajar allí??
Yo me apunto