Después de casi un año alejado del mundo del fútbol, el jugador del Andorra C.F., de 3ª RFEF, José Cubero Alquézar, conocido futbolísticamente como Teté, ha vuelto a pisar el terreno de juego tras un año de lesión. El lateral izquierdo, que lleva el dorsal 17, reapareció en el partido del domingo contra el Caspe tras recuperarse de una rotura del ligamento cruzado anterior en la pierna derecha sufrida el 26 de enero de 2025 en un encuentro frente al Binéfar.
"Fue una mala pisada, un mal apoyo de rodilla en una disputa de balón", recuerda el futbolista. Desde ese momento, Teté ha recorrido un largo y exigente camino de rehabilitación, tanto física, como mental. El proceso, según declara el futbolista, no ha sido nada fácil. "Han sido meses muy complicados, porque estás alejado de lo que te gusta y además no puedes ayudar a tu equipo".
A pesar de los altibajos propios de una lesión de larga duración, el defensa tenía claro su objetivo: "Siempre he sabido lo que quería. Me puse a trabajar mi cuerpo, a cuidarme más que nunca y a entrenar para volver mejor. Ha sido un camino muy duro, con días mejores y otros peores, pero siempre con la disciplina de seguir luchando por volver a jugar".
Ese esfuerzo ha dado sus frutos. Su reaparición en Los Rosales de Caspe fue emocionante, tanto por lo que significaba a nivel personal como por el apoyo recibido. "Sientes una emoción que te supera. Gracias a mis compañeros, al entrenador y a la afición sentí una fuerza tremenda, una energía renovada. Se te olvida la lesión y vuelves a disfrutar", relata emocionado. El recibimiento del conjunto minero hizo que se le saltaran las lágrimas, y según añade el futbolista, es un momento que "no olvidará nunca".
Teté afronta este nuevo comienzo con el objetivo de "seguir ganando minutos y confianza para volver a rendir al máximo nivel". En lo colectivo, lo tiene claro: "Quiero ayudar al equipo a meterse en puestos de playoff de ascenso".









