La autora de este libro ya llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de escribir sobre un amor obsesivo, pero fue paseando por un bosque del Pirineo cuando de repente le vino la imagen de una mujer con el corazón roto, en un árbol, muerta. Pero no para desaparecer, sino para dejarse ver.
Así nos cuenta la zaragozana Mayte Navales cómo le surgió la idea de escribir un relato estremecedor donde lo sobrenatural revela las profundas heridas que pueden dejar el deseo y la traición. Pues su protagonista, Rosa Martín, una cantautora sin éxito, aparece ahorcada en la sabina milenaria del jardín de su amante, Fran, un poderoso y hedonista productor musical con quien mantuvo una tóxica relación amorosa. Sin embargo, la muerte no pone fin a su historia.
Atrapada entre dos mundos, impulsada por la obsesión y la venganza, comenzará a tejer una inquietante relación con Patti, la hija menor de la familia, quien descubrirá que Rosa —o su espíritu— aún habita en la casa, en los sueños y en su propio padre, y que su presencia no solo es espectral, sino activa, invasiva y también letal.
"La ahorcada" es, pues, una novela que combina lo emocional con lo sobrenatural para explorar los límites del amor, la obsesión y la memoria; con una inquietud narrativa muy concreta: contar el dolor desde lo fantástico.
El gesto extremo de Rosa —suicidarse en el jardín de su amante— no responde a la desaparición, a la muerte como tal, sino a una necesidad de reconocimiento, a volver a ser vista y, en último extremo, a quedarse para vengar su mucho sufrimiento. De hecho, la autora insiste en que el corazón de la historia no es el terror en sí, sino el conflicto emocional. "Para mí, nos dice, es una novela de sentimientos, de obsesión, de cómo el amor puede convertirse en un torbellino. El terror aquí no busca el susto, sino una angustia más profunda".
Ya que el personaje de Rosa, lejos del estereotipo clásico del fantasma, se construye desde lo psicológico. Navales lo define como alguien "dolido por dentro, intentando alcanzar al otro, negando la realidad de que el amor se ha acabado". Y ahí reside uno de los ejes de la historia: "El problema no es cuando el amor se acaba, sino cuando no aceptas que se acaba". Esa negación es la que impulsa al personaje y lo convierte en una presencia incómoda y, a veces, terrible, pero siempre más emocional que física.
Mayte Navales ha escrito una novela bella y perturbadora al mismo tiempo, donde lo fantástico se integra con lo emocional de una manera casi natural, hasta el punto de que el terror y la angustia son, simplemente, una forma de dolor que sangra de un corazón herido.
Además de escritora y fotógrafa, Navales es también guionista, por ello se hizo cargo del guion cinematográfico adaptado de su novela, y que tiene como protagonistas a Amaia Salamanca y Eduardo Noriega.
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz




