Hace ya algún tiempo recomendé en este apartado la exitosa primera novela de un escritor que se oculta bajo el falso nombre de LORENZO G. ACEBEDO. La novela, deslumbrante en la trama y en el estilo, fue, sin duda alguna, una de las sensaciones de aquella temporada: "Un apasionante relato de misterio en la Castilla del siglo XIII… Un gozo en muchos sentidos…", llegó a escribir un crítico. "La taberna de Silos", que así se titulaba, era una obra de intriga histórica, cuyo detective protagonista era, nada más y nada menos, que el poeta Gonzalo de Berceo, uno de los máximos representantes del mester de clerecía. En realidad, esa sorpresa literaria, llena de intriga y de humor y admirablemente escrita, constituyó uno de los libros del año.
Pues bien, ansiosos lectores, en estos días ha llegado a las librerías la segunda novela de este misterioso autor, donde prosiguen las aventuras de nuestro afamado poeta y clérigo medieval, pero en esta ocasión trasladadas a Santiago de Compostela.
Allí llega, pues, Gonzalo de Berceo para participar, como tantos otros peregrinos, en la celebración del jubileo; pero, además, atraído por una nueva variedad de vino elaborada con uva mencía por su amigo Lope Ruiz, y que quiere probar a toda costa. Por supuesto, se interna en la majestuosa catedral, todavía en construcción, para admirar su hechura y el recién terminado y colorido pórtico de la Gloria y, sobre todo, lo que más llama su atención, la magia del botafumeiro balanceado de lado a lado del transepto del edificio. Sin embargo, también contempla cómo la devoción, la música y los vapores que emanan del acelerado artefacto generan una situación de misticismo descontrolado que provoca en los asistentes comportamientos errantes y extraños. Así, observa cómo un clérigo, arcediano de la catedral, presa de este delirio místico, comienza un canto y avanza hacia el espacio reservado al botafumeiro para recibirlo con los brazos abiertos. El aparato, por supuesto, le golpea y lo destroza acabando con su vida ante el horror de una catedral abarrotada de fieles. Este episodio se suma a una serie de sucesos inexplicables que están diezmando al cabildo de dicha catedral, lo que llevará al arzobispo, antiguo compañero de estudios de Berceo, a pedirle ayuda.
En una atmósfera inquietante en la que no faltan extrañas visiones, acusaciones de brujería y apariciones de la Santa Compaña, Berceo se enfrenta con resolución al caso con la ayuda del gustoso vino de su amigo Lope.
Estamos, pues, ante una lectura trepidante en la que la intriga y el humor se mezclan con una erudición histórica admirable: la portentosa ambientación de "LA SANTA COMPAÑA" nos sumerge de lleno en el siglo XIII y nos hace recorrer la ciudad de Santiago: sus peregrinos, sus clérigos, sus mercaderes…, como si estuviéramos allí mismo y en aquel tiempo; siendo, además, testigos privilegiados de la construcción de la catedral o de la aparición memorable de un joven que llegará a ser rey: Alfonso X el Sabio.
Además de una lectura deliciosa, el texto está plagado de retos de lógica, mensajes cifrados, diversos enigmas…, desafíos para que lector, enredado por la trama, se vea obligado a pasar páginas sin freno hasta un desenlace inesperado. Una maravillosa y gozosa lectura, en verdad.
Sobre LORENZO G. ACEBEDO seguimos sin saber nada más que lo que se nos ha querido contar (ver la solapa del libro). La única certeza que poseemos de él es que tiene la rara capacidad de hacer disfrutar, de verdad, a sus lectores. Que no es poco.
Miguel Ibáñez. La Santa Compaña
La Santa Compaña
Hace ya algún tiempo recomendé en este apartado la exitosa primera novela de un escritor que se oculta bajo el falso nombre de LORENZO G. ACEBEDO




