La Diputación de Zaragoza ha aprobado este miércoles una nueva convocatoria del plan de restauración de bienes eclesiásticos, dotado con 5,8 millones para sus dos anualidades -3,5 en 2026 y 1,7 en 2027-. Estas ayudas son las principales con las que cuentan los municipios para rehabilitar, en esta ocasión, bienes inmuebles histórico-artísticos que son propiedad de las diócesis.
Al igual que en anteriores convocatorias, las bases establecen que la DPZ financiará el 60% del coste de cada intervención. El 40% restante los asumirán a partes iguales los ayuntamientos y los obispados de Zaragoza, Tarazona y Jaca, que deberán solicitar estas subvenciones.
Las actuaciones pueden realizarse en bienes inmuebles tales como iglesias, ermitas y otras edificaciones. Una vez aprobadas las normas en pleno de este miércoles, la convocatoria saldrá publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza, en los próximos días. A partir de ese momento habrá un plazo de un mes para solicitar las ayudas.
El presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero ha resaltado como la institución provincial ha dado un impulso notable a la conservación de este patrimonio al duplicar el presupuesto destinado a la restauración de bienes eclesiásticos, «garantizando así una mejor protección de iglesias, ermitas y otros elementos de valor artístico y cultural repartidos por la provincia».
Sánchez Quero también ha recordado que esta institución «lleva años comprometida con la conservación del patrimonio de nuestros pueblos», y que este plan de restauración de bienes eclesiásticos «es una de las herramientas más importantes para lograrlo». Asevera que, gracias a él, «podemos devolver a la vida edificios y elementos que forman parte de nuestra identidad colectiva. Cada obra que restauramos no es solo una intervención arquitectónica, sino también un gesto de respeto hacia nuestra historia».
Las intervenciones subvencionables contribuyen a «revitalizar espacios que siguen teniendo un papel social, cultural y simbólico en la vida de nuestros municipios» y que configuran un patrimonio «extraordinario, singular y muy valioso, que merece ser protegido y transmitido a las próximas generaciones». Por eso, desde la Diputación de Zaragoza «vamos a seguir impulsando y apoyando todas aquellas iniciativas que contribuyan a su conservación», ha finalizado el presidente.
Los beneficiarios serán determinados por una comisión valoradora y se deberán firmar los convenios a tres bandas entre la Diputación de Zaragoza, los ayuntamientos y las tres diócesis en las que se divide la provincia.
Criterios
Los proyectos se elegirán en función de criterios como el grado de peligro estructural del inmueble, daños distintos de los estructurales, como las humedades en cubiertas y muros o elementos con riesgo inminente en cornisas, molduras y aleros, así como el grado de interés histórico como BIC, catalogado o declarado con otra figura de protección legal, y si es un bien destinado a uso religioso y además público que añada valor y sea utilizable para conciertos, uso turístico o uso que suponga la apertura del inmueble al público para su visita.
Por otro lado, el plan de restauración de bienes eclesiásticos 2024-2025 está a punto de finalizar e incluyó 58 actuaciones con una inversión total de 3,2 millones de euros.
Las ayudas de la Diputación de Zaragoza para recuperar los bienes histórico-artísticos de titularidad eclesiástica se suelen convocar cada dos años y se complementan con los planes de restauración de bienes municipales, que también tienen periodicidad bienal. El plan de restauración de bienes municipales 2025-2026 supone una inversión total de 2,8 millones de euros, un 27% más que la anterior convocatoria y de los cuales, la DPZ destinará a estas ayudas 1.700.000 euros.








¿Y la cochambre y ruina del casco antiguo de Alcañiz?