Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la muerte estaba muy presente en nuestra sociedad. Lo impregnaba todo. Se podía sentir, ver, oler, tocar. Y el ritual que la acompañaba era toda una celebración. Pero para el caso de Rafael Azcona (1926-2008), se trataba de una celebración bastante cómica. Y bien, risueños lectores, os induzco a que recordéis al gran Rafael Azcona, uno de los grandes genios que hemos tenido en este país, guionista excepcional reconocido en toda Europa, con guiones eternos que han llevado al cine insignes directores, como "El pisito", "El verdugo", "La escopeta nacional", "Ay, Carmela!", "Belle époque" o "La niña de tus ojos", entre otros muchos, y que le valieron nada menos que 6 Premios Goya. Pero lo que nos interesa a nosotros es su maravillosa producción literaria, menos conocida que la cinematográfica, pero igual de valiosa; y que una pequeña pero exquisita editorial, Pepitas de Calabaza, está empeñada en ofrecérnosla toda.
En estos días le ha llegado el turno a una novela, a un disparate titulado: 'Los Muertos no se tocan, nene'. Una novela extraña, imprevista y desconcertante, en donde no hay amores turbulentos, ni pasiones arrebatadoras, ni inquietantes intrigas. En sus páginas únicamente aparecen gentes sencillas y vulgares, sin complejos ni ambiciones, gentes felices o desgraciadas según sea el caso..., pero que coinciden todos en el funeral de don Fabián Bígaro Perlé, que ha fallecido, después de pensárselo mucho, a los noventa y nueve años de edad. Y eso, el consiguiente velatorio, el traslado del féretro y el entierro, sin más, son el hilo conductor de esta divertidísima novela que, como es costumbre en AZCONA en casi toda su obra, nos vuelve a poner frente al espejo cóncavo de nuestros disparates cotidianos. Porque esta novela de desbordante humor está aliñada de realidad y crudeza, porque es una excelente metáfora de un país y de unos años que constituyen las piedras angulares de nuestra historia, porque además del puro y loco divertimento en ella se encuentra la contemplación amarga, comprensiva y poética de la humanidad. No en vano, AZCONA es miembro de una generación de hombres complejos (Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Dionisio Ridruejo, entre otros) que vivió en una época de desencanto. Él supo encontrar una salida a esa miseria y ruina a través del humor (empezó a escribir en "La Codorniz").
Aguzó su mirada y escribió la vida con otro desenlace, y puso su virtud: su ternura, su rebeldía, su palabra ingeniosa y lúcida al amparo de los lectores. Nadie ha llegado a su capacidad de imaginación, su rigor intelectual y su brillantez. Os invito, amigos lectores, a que os suméis, leyendo esta delicia de novela, a este pequeño homenaje que le ofrecemos esta semana. Terminar diciendo que 'Los Muertos no se tocan, nene' fue llevada al cine por José Luis García Sánchez en 2011.
Miguel Ibáñez. Librería del Alcañiz




