Del 23 al 25 de septiembre se celebra en Alcañiz el Curso Nacional de Periodismo Especializado, que contará con la participación de Mar Abad. La periodista, escritora y directora editorial de El Extraordinario ofrecerá la ponencia 'El crimen también se escucha: podcast, intimidad y relato sonoro. El caso de Crímenes el Musical', en la que analizará las posibilidades del sonido para construir historias de sucesos desde una perspectiva narrativa.
¿Qué significa para ti participar en el curso nacional especializado de periodismo de Alcañiz?
Es un lujo. Ya estuve un año en Alcañiz, que es una belleza, y el curso es extraordinario. Me apetece muchísimo volver, conocer a todo el mundo y también aprender, porque se aprende muchísimo de otros compañeros y de las personas que participan en el curso.
Al final, los periodistas nos debemos a nuestra audiencia y es oro poder hablar con muchas personas, saber qué les interesa y cómo quieren que les contemos las cosas. Seguro que será muy enriquecedor.
Tu intervención se titula ‘El crimen también se escucha’. ¿Qué aporta el formato podcast a las historias de crimen o sucesos?
Creo que el audio es ahora mismo una gran oportunidad para pensar, imaginar y salirnos de esta cultura de la imagen que es tan invasiva. Tenemos imágenes en el móvil, en la televisión, en YouTube… y es maravilloso poder entender una historia, formar parte de ella y sentir ese ambiente envolvente que crea el audio.
Creo que es interesante alejarnos un poco de lo masivo que es la imagen. En el caso del crimen, aunque siempre hablamos de historias duras y dolorosas, también hay mucho aprendizaje. Ahí está parte del éxito del true crime: nos enseña muchas cosas. Cuando lo tienes en audio es otra manera de acercarte, porque puede tener más tacto, puede insinuar más, pero no tiene la dureza de una imagen mostrando lo ocurrido.
¿Cómo se construye un relato sonoro que mantenga el interés sin perder el respeto por las personas protagonistas?
Ese es precisamente el equilibrio más difícil. Tiene que haber muchísimo respeto y delicadeza, pero las narrativas actuales, incluso las informativas, necesitan también un punto de enganche, de intriga, de suspense o de datos que te vayan enseñando cosas.
Es como un ecualizador igual que cuando escuchas música o cocinas, tienes que mezclar los ingredientes para crear una narrativa que interese a quien te escucha y, al mismo tiempo, le enseñe algo.
No es solo morbo. Los psiquiatras, psicólogos forenses y antropólogos explican que el crimen nos interesa porque nos enseña a sobrevivir, nos alerta de posibles peligros y nos ayuda a entendernos. Es algo muy humano.
Hay muchos podcasts sobre crímenes. ¿Cómo se consigue ofrecer una mirada diferente?
Precisamente ‘Crímenes. El Musical’ es una propuesta para contar crímenes reales con muchísima investigación periodística detrás. Son casos de finales del siglo XIX y principios del XX, tan alejados en el tiempo que nos permiten centrarnos en todo lo que hay detrás: el origen de la psicología, la medicina legal o las ciencias forenses.
Por eso podemos permitirnos que haya un poco de arte y música. Lo hicimos así para llegar también a personas a las que no les gusta el true crime o no disfrutan de lo sórdido.
Hay mucho folclore, cultura popular y narrativa sobre cómo era la España de la que venimos. Esa época explica muchas cosas de nuestro presente. Es un podcast de experimentación porque tenemos un tesoro enorme: la imaginación. Hay que potenciar el audio como un trampolín para imaginar.
Desde El Extraordinario defendéis una forma diferente de contar historias. ¿Qué hay detrás de esa filosofía?
Está el periodismo clásico, que es necesario y se hace muy bien, pero nosotros optamos por utilizar técnicas del llamado nuevo periodismo, que en realidad son muy antiguas y vienen de principios del siglo XX.
Utilizamos formas de contar más cercanas a la ficción o la literatura: no seguimos siempre de manera estricta el qué, cómo y por qué, sino que introducimos más elementos narrativos, música o bandas sonoras específicas para cada tema.
Tenemos un baúl enorme del que aprender: los romances de ciego, los folletines, los cuentos alrededor de la hoguera… Con las nuevas tecnologías tenemos muchas posibilidades para explorar nuevas formas de contar.
¿Qué buscas provocar en quien escucha un episodio de El Extraordinario?
Me encantaría hacerle pensar, hacerle imaginar. Que algo le genere nuevas ideas, que sea como un espejo y le haga replantearse cosas. Que no entre por un oído y salga por otro. El oído tiene una capacidad enorme para crear imágenes, poner la piel de gallina y trabajar con todos los sentidos, no solo con la escucha.
Has recibido importantes reconocimientos a lo largo de tu carrera. ¿Qué importancia tienen esos premios?
Siempre hace ilusión que las cosas vayan bien, pero lo importante es pensar si esto ha ido bien, vamos a intentar que lo próximo vaya mejor. Como periodistas tenemos un reto enorme en un momento en el que el entretenimiento y la falta de veracidad tienen mucho peso. La información rigurosa es imprescindible para vivir, para la ciencia, para la democracia, para la cultura y para el civismo.
Ese es el gran reto de nuestro tiempo complicado, pero muy bonito y fundamental para la convivencia.
En una época dominada por la rapidez, ¿siguen teniendo valor las historias largas?
Absolutamente. He entrevistado a muchos neurocientíficos, psicólogos, pedagogos y expertos en cognición, y todos coinciden en que es fundamental trabajar la atención. Cuando todo es rápido y pasajero aparece una sensación de vacío y ansiedad. Pararse en el detalle, relacionar ideas y entrar dentro de una historia nos hace disfrutar más. Aunque sea solo por el placer de vivir mejor, prestar más atención hace que la vida sea más bonita.
Tus proyectos tienen mucho cuidado por el detalle. ¿Qué esfuerzo hay detrás?
Cuando intentas cuidar la música, el lenguaje, las entrevistas a profesionales y todos los elementos de una historia, requiere mucho tiempo y trabajo.
Pero compensa, porque cuando un contenido está muy elaborado, tiene una vida mucho más larga. Un vídeo rápido puede pasar en unos días, pero un reportaje largo o un podcast profundo puede acompañarte durante mucho tiempo. Un podcast, además, es algo que buscas activamente. Es como coger un libro has decidido entrar en esa historia y dedicarle tu atención.
¿Qué papel debe tener el podcast en el futuro del periodismo?
Creo que el periodismo sigue buscando nuevas formas de llegar a la audiencia. El sonido permite que una historia se convierta en una experiencia más cercana y profunda.
En un mundo lleno de información todavía hay espacio para detenerse, escuchar y contar historias de otra manera.







