La escogida como pregonera por la Cofradía del Santo Ángel de Calanda es Olivia Brumos, que lleva más de 17 años portando sus colores
Este año la Cofradía del Santo Ángel de Calanda ha escogido como pregonera a Olivia Brumos. Este apellido no es desconocido entre los cofrades, puesto que el padre de Olivia, Ismael, fue uno de los vecinos de Calanda que trató de impulsar al Santo Ángel hace ahora ya más de treinta años. «Mi padre falleció hace dos años y fue uno de los que ayudaron a resurgir la Cofradía sobre finales de los 70 y principios de los 80, junto a varias personas más que han fallecido. Y pensaron en mí un poco como homenaje hacia ellos», explica. En sus palabras resuena la emoción de haber sido la escogida para representar este papel, que se entremezcla con humildad y también con la responsabilidad de saber que se trata de un homenaje a cofrades que ya no están. «Intentaré remarcar que es en nombre de otras personas y que lo hago con muchísima ilusión», explica con voz sincera.
Esta Semana Santa será especial para Olivia, pero en realidad todas lo son. Desde pequeña ha vivido estas fechas participando en todos los actos. Primeramente procesionando con la Virgen Dolorosa -algo que solo podían hacer las chicas solteras-, después con la Magdalena, y finalmente en la Cofradía del Santo Ángel, a la que pertenece desde hace más de 17 años. Este 2019, a pesar de ser pregonera, Olivia vivirá la Semana Santa como lo ha hecho siempre, o casi siempre. «Los años que por alguna circunstancia no he podido participar, al haber sido madre o estar embarazada, la verdad es que me ha supuesto todo un sacrificio», asegura. Tanto es así que en alguna ocasión ha llegado a salir in extremis. «Ha habido años que por ciertos motivos he dicho que no iba a salir pero cuando faltan diez minutos para la rompida o cinco para la procesión no puedo estar en casa. Me coloco la túnica y el tambor y me voy, porque es lo que he hecho siempre y no me sale otra cosa», cuenta emocionada la calandina.
«Participaré en todo, como siempre», es la frase con la que resume de qué manera espera vivir estas fechas, y que deja entrever su concepción tradicional y familiar de la Semana Santa. Algo que pone de manifiesto igualmente cuando le preguntamos por la declaración de las tamboradas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el pasado mes de noviembre. «Yo personalmente no voy a vivirlo de manera diferente. Soy muy tradicional y me limito a estos días. Hombre, te alegras de que reconozcan una tradición que lleva muchos años pero la viviré como siempre. No me va a suponer nada un título más o un título menos», cuenta.
El Domingo de Ramos a la tarde llegará el momento en el que Olivia pronuncie el pregón, en un acto «muy entrañable», orientado a la confraternización de Cofradías. Respecto a qué es lo que la pregonera pondrá en valor, asegura que recordará lo que ella ha vivido. «No soy una gran oradora, ni tengo ningún interés de serlo, entonces simplemente iré comentando lo que he vivido desde pequeña, los recuerdos que tengo en la Cofradía y quizá pueda contar alguna que otra anécdota …», asegura con voz alegre. No nos quiere adelantar mucho más. «Lo dejo para ese día», dice riendo.




