El SEPRONA de la Guardia Civil localizó este jueves a la persona que dejó abandonas dos pitones reales en Caspe los días 20 de julio y 19 de agosto. Se trata de un joven de 23 años y vecino de la localidad, que en estos momentos está siendo investigado por un presunto delito relativo a la flora y fauna.
Los dos ejemplares de Pitón Real o Pitón Bola aparecieron a escasos 500 metros una de otra, a pesar de aparecer en días diferentes. En ambas ocasiones fueron los vecinos de la población quienes dieron aviso a los Bomberos para proceder a su recuperación.
Estos hechos fueron puestos en conocimiento de Guardia Civil y Agentes de Protección de la Naturaleza (APN) quienes trasladaron las serpientes al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca, donde se verificó que ninguno de ellos portaba dispositivo de identificación.
Desde ese momento el SEPRONA de la Guardia Civil de Caspe inició una investigación logrando obtener la identidad del propietario de ambos ejemplares, un joven de Caspe de 23 años que fue localizado durante la tarde de este jueves. Tras su toma de manifestación se pudo determinar que esta persona tenía las serpientes como mascotas y decidió abandonarlas en el medio natural.
La serpiente Pitón Real o Pitón Bola, se encuentra actualmente incluida en el catálogo de especies exóticas invasoras, por lo que su abandono en el medio natural está prohibido. Por tal motivo, este joven fue investigado –aunque no detenido- por la Guardia Civil por un presunto delito relativo a la flora y fauna.
La Guardia Civil informa a los propietarios de mascotas catalogadas como especies exóticas invasoras, que la nueva normativa obliga a los que las posean a comunicarlo al Gobierno de Aragón, donde se les indicarán los trámites que deben realizar dependiendo del ejemplar que se trate.
En caso de no querer conservar dicha mascota por el motivo que sea, puede entregarla en los centros de recepción, donde igualmente se les indicará el procedimiento a seguir. En ningún caso se deben liberar estas especies al medio natural puesto que, además de estar penado por la ley, conllevaría un perjuicio para el equilibrio natural.







