Torrecilla de Alcañiz quiere ser escenario de cine. Diez personas se encuentran durante estos mese srodando y formándose en el mundo multimedia por las calles de la localidad bajoaragonesa a través del programa experiencial de producción audiovisual financiado a través del INAEM, el único de este calado en todo el país. El trabajo final que tienen previsto es un corto sobre la tradición ligada a los Despertadores de Torrecilla, aunque aspiran a que las posibilidades de creación vayan mucho más allá.
La provincia de Teruel, incluyendo el Bajo Aragón Histórico, continúa abriéndose paso en las producciones audiovisuales. El sector generó en 2025 un impacto económico de 1,5 millones de euros y más de 8.000 pernoctaciones incluyendo rodajes como el spin-off de The Walking Dead en Samper de Calanda o la película ‘Ídolos’, rodada en Motorland, entre otros. Y Torrecilla quiere sumarse a la lista. «Se están generando iniciativas muy interesantes. Hay gente del territorio con mucho talento que tenemos que saber aprovechar», defiende el alcalde, José Miguel Celma.
En ese sentido, el programa experiencial de producción audiovisual quiere ser un impulso para lograrlo. Aunque es su primera edición, la convocatoria despertó rápidamente el interés de vecinos de pueblos cercanos, e incluso de Zaragoza o Teruel capital. Muchos de ellos se encuentran viviendo durante estos meses en la localidad para poder desarrollar la formación, a través de la cual tienen acceso a material y conocimientos teóricos y prácticos.
La directora del programa, Sarah Velilla, hunde raíces en la zona y cuenta que siempre había querido un proyecto como este para Torrecilla. «Nací en Alcañiz, pero mis abuelos son de Torrecilla, por lo que he tenido conexión con este pueblo desde pequeña», cuenta. La idea surgió tras conocer experiencias similares en Francia, donde este tipo de iniciativas estaban funcionando bien. «La premisa del taller es que los alumnos no hayan tenido formación audiovisual previa. Queremos que descubran este mundo desde cero. Hemos conseguido muy perfiles diversos y ya utilizan un lenguaje profesional del sector», concreta Velilla.
Las clases arrancaron en marzo, y desde entonces la inspiración no ha dejado de crecer. El trabajo final que preparan se centrará en los despertadores, un símbolo de la localidad. De hecho, el Bajo Aragón quiere que su canto sea incluido en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
No obstante, de forma paralela, ya son muchas las ideas creativas que han surgido a raíz del programa. Se está barajando, por ejemplo, la puesta en marcha del primer certamen de creaciones audiovisuales con dron. «A medida que avanzan las clases también están desarrollando proyectos personales. Ellos mismos eligen el tema y dirigen todo el proceso», concreta la directora, quien además cree esta formación es una oportunidad para aprovechar sinergias con otros municipios y rodajes. «Normalmente todo se concentra en las grandes ciudades, cuando aquí siempre ha existido un interés hacia el audiovisual. Tenemos que seguir trabajando para que cada vez se puedan desarrollar más proyectos en la zona».









