Toda la localidad participa de una u otra forma en la fiesta, que contó el sábado con un amplio programa de actividades
Los rabosos celebraron el sábado San Antón con una intensa programación organizada por el Ayuntamiento de La Ginebrosa, los quintos y la Asociación Cultural Tarayola. Por la mañana hubo bendición de animales. Gatos, perros, pájaros e incluso un par de lechones recibieron la bendición del padre Mirco, quien también se acordó de los animales que viven en las granjas. Por la tarde la fiesta se trasladó al Salón Municipal, donde tuvo lugar el mercadillo. Hubo diferentes stands preparados por los vecinos y asociaciones municipales en los que se mostraba artesanía y manualidades de mayores y pequeños; y productos de la localidad como miel, azafrán o jabón artesano. También se pudieron degustar los típicos «rosconets de la Vila» o el chocolate caliente y las galletas del AMPA del colegio.
Al final de la tarde tuvo lugar la representación de la Sanantonada. Este tradicional auto sacramental representado en La Ginebrosa desde tiempos inmemoriales se perdió tras la Guerra Civil y fue recuperado hace 30 años por la Asociación Cultural Tarayola tras su fundación. Se volvió a representar por primera vez en 1988.
El sábado los jóvenes y niños del municipio volvieron a ponerse en la piel del ángel, el diablo, el mayoral, la agostera, la «agüela de les farines» o los segadores para dar vida a esta historia que habla de la lucha entre el bien y el mal y los esfuerzos de los habitantes de La Ginebrosa para resistir a las tentaciones y seguir honrando a su patrón San Antón.
Después, los quintos prepararon bocadillos y tuvo lugar una cena popular a la que siguió el encendido de la hoguera y el baile y la fiesta hasta altas horas de la madrugada.




