El color azul y el sonido del tambor han sido los protagonistas este Viernes Santo en Alcañiz. Un reguero azul celeste ha teñido las calles de la parte alta y baja de la localidad. Un color que podía confundirse con el mismo que lucía el cielo en la capital bajoaragonesa, que invitaba a salir a la calle para no perderse esta bonita e importante procesión de la Semana Santa alcañizana.
En una jornada calurosa, que muchos esperaban ya esta primavera, el pregón ha vuelto a ser una de las más lucidas de esta Semana Santa. Los miles de alcañizanos y alcañizanas, en familia o con grupos de amigos, han cogido sus tambores para hacer resonar sus toques anunciando la muerte de Cristo. Con sus toques también acompañaron al prior, este año priora. Manolina Alejos, fue la nombrada este 2025 para ostentar este encargo. Sin embargo, ha sido su nieta Irene Ros, quien ha pronunciado las palabras del pregón.
Después de casi dos horas de procesión, llegaba a su punto final: la Plaza España, pero este año no lo ha hecho en su lugar habitual. Las obras en la Lonja de la casa consistorial han obligado a modificar su final, como ya hemos podido ver en todas las anteriores procesiones. De nuevo, las escaleras de la puerta principal de la iglesia han sido el escenario donde se ha pronunciado el pregón. Sin embargo, esto no ha quitado solemnidad ni emotividad al momento. Bajo la atenta mirada de miles de alcañizanos y alcañizanas, y con una puerta de la iglesia abarrotada, y el azul celeste marcando el tono, Irene ha pronunciado: «Obligación es de todos los cristianos acompañar a María Santísima Nuestra, en nombre de la Iglesia Santa os amonesto para que concurráis al sagrado funeral, suenen los tambores», exclamó entre un silencio sepulcral.
Y así lo han hecho. El redoble de las barillas en los tambores ha resonado en el pecho de cada uno de los presentes que como cada año no se pierden este momento, de los que se han acercado por primera vez, y de los que pasaban por allí por casualidad. Un resonar que finalizará un día después, el Sábado Santo, cuando anuncien su cese en el mismo lugar. Esta vez el encargado será el hijo de Manolina, Jose Vicente Marijuan. Pero mientras, los alcañizanos y alcañizanas harán retumbar sus tambores por cada lugar y rincón de la localidad.
El azul celeste y el sonido del tambor han sido los protagonistas este Viernes Santo en Alcañiz. /A.S

















