A falta de máquinas del tiempo que permitan retroceder al siglo XIX en Aragón, buenas son las prendas de entonces que, al menos, ayuden a recrear la época. Por ejemplo, los pañuelos y los mantones de lana que las mujeres utilizaban de forma diaria durante todo el año. Ahora estos ropajes son parte de la indumentaria tradicional regional y son usados especialmente por quienes cantan y bailan jotas, o participan en ofrendas. Sin embargo, no son los únicos en vestirlas, ya que hay personas aficionadas, como las que el pasado domingo visitaron Valdealgorfa, a las que les gusta ataviarse en cualquier momento del año.
Un grupo de 30 amigos -y amigos de amigos- de mediana edad de las tres provincias aragoneses, la mayoría mujeres, recorrieron durante casi dos horas la exposición 'Lana en mantones y pañuelos' en el espacio de indumentaria tradicional que gestiona la asociación Sempiterna. Les acompañaron -también vestidos- otra decena de locales, entre ellos, los comisarios de la muestra, Dabí Latas y Elena Guarc; así como familiares de esta última ya que quisieron sorprenderla por su cumpleaños. Quedaron a las 11.00 y aún tuvieron tiempo después para callejear, disfrutar de un vermú y cantar unas jotas a la homenajeada.

«Casi toda la ropa sería de la segunda mitad del siglo XIX. Muchas vinieron con pañuelitos de lana, tal y como les sugerimos. Nos parecía bonito que vieran en qué zona del museo estaban, porque la amplía variedad que existe está clasificada. Algunas vistieron más de diario, con pañuelos en la cabeza e, incluso, con su cesta de ir al campo. Otras iban un poquito más mudadas, con pañuelos de lana bordados. Otras llevaban alfombrados, que son un tipo de mantones que recuerdan a los tapices porque son un poquito más gruesos, ya que el domingo hacía frío. Aprovecharon para sacar las lanas, ya que en ocasiones como la ofrenda del Pilar no se las pueden poner porque suele hacer más calor», detalla Latas.
Algunas de las piezas utilizadas eran originales, puesto que a estas conocidas les une, además, la afición de coleccionar. «Las buscan, las arreglan y las usan para momentos como el del domingo, que ya salieron vestidas así de casa. Es habitual que, por ejemplo, queden así para tomar un vermú en la plaza del Pilar en Zaragoza», añade Latas.
Exposición sobre la lana
La visita del otro día fue concertada, pero la exposición sobre la lana está abierta a cualquier interesado. Una fotografía de finales del XIX, a gran tamaño, de la escuela de niñas de Castelserás da la bienvenida. Cada pequeña lleva un tipo de pañuelo que luego puede verse en las vitrinas. Se han clasificado atendiendo, sobre todo, a la decoración: de merino finos, bordados en lana, matizados, tornasolados y de mechas, entre otros. También hay maniquís de mujeres que llevan, de pies a cabeza, prendas de lana. «Son piezas auténticas, de diferentes zonas de Aragón y coloridas. Muchas veces las personas ajenas a este mundo piensan que la indumentaria tradicional es más bien oscura porque nos quedan los recuerdos de las fotografías en blanco y negro; sin embargo, la indumentaria tiene mucho color», destaca Latas.
La lana siempre ha sido usada por el ser humano para vestirse. Antaño, la de peor calidad se destinaba a otros menesteres, como fabricar colchones; mientras que la mejor iba directa a los telares caseros. En el Bajo Aragón Histórico hay gran evidencia de ello. Muchas de las prendas de uso diario se confeccionaban en los mismos pueblos, aunque otras más especiales -como los pañuelos y mantones- llegaban terminados de otras zonas de España como Cataluña e, incluso, del extranjero, de países como Francia y Rusia.
«De muchos de los pañuelos expuestos, conocemos la localidad en la que se utilizó y el motivo. Hay uno cuya dueña lo empleó en Valdealgorfa en una boda. Por una partición familiar se fue a Valderrobres y desde ahí nos ha llegado de vuelta ciento y pico años después», ejemplifica Latas. La mayoría de la piezas pertenecen a las colecciones particulares de los dos comisarios, sin embargo, también hay exhibidas algunas prestadas. «Nos gusta incluir prendas de personas a las que les hace ilusión que se muestre lo que llevó su abuela o bisabuela. Eso enriquece mucho más la visita», puntualiza.
Catálogo
La exposición sobre mantones y pañuelos de lana se ideó como una segunda parte de la muestra anterior sobre mantones y pañuelos de seda. «La lana es una fibra textil muy usada y muy antigua; de hecho, más antigua que la seda, que se incorporó más tarde en la indumentaria tradicional en Aragón. Además, los pañuelos de lana se utilizaron en nuestras tierras durante todo el año, ya que en verano se utilizaban unos más finitos de merino», explica Latas, quien defiende que «aunque la lana sea un tejido un poco tosco, es muy elegante también y se usaba en momentos importantes de la vida». «Queríamos darle la importancia que merece», subraya.
A partir de estas dos exposiciones se ha creado un catálogo que ya está maquetado y que saldrá a la venta en breve. Detrás está la editorial Prames, quien se encargará de distribuirlo tanto en librerías locales como grandes superficies de centros comerciales. Ya hubo un anterior catálogo -que editó el Ayuntamiento de Valdealgorfa- de la primera muestra de Sempiterna sobre indumentaria en el Bajo Aragón y Matarraña desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX.
Desde su fundación hace una década, Sempiterna se dedica a estudiar y difundir la indumentaria. Además de exhibir en su propio espacio, presta piezas a otros museos. «Ahora mismo estamos asesorando al Museo del Traje de Madrid, que es el museo de referencia a nivel de España, para una exposición que van a hacer sobre indumentaria nacional. Va a haber un hombre de Alcañiz vestido», adelanta Latas. También suele colaborar con particulares de Francia que gestionan museos en diferentes puntos del país vecino.







