El portfolio de Lara Franco Rivero (Alcañiz, 2004) va añadiendo creaciones. Acaba de terminar los estudios de Diseño Gráfico y se encuentra en la búsqueda activa de trabajo. Diseño, marketing o publicidad le van bien en los planes, pero no se cierra a nada. De hecho, gracias a mantener una mente abierta encontró un camino en el arte en el que está más que a gusto.

Sucedió en el instituto. Ella quería estudiar artes porque desde niña ha sido «un poco artista». Se le daba bien dibujar, iban saliendo las cosas, y quería seguir por ese camino. En sus planes estaba salir a estudiar tras la secundaria un grado medio fuera de Alcañiz, pero estalló la pandemia. «Me tuve que quedar, pero viéndolo ahora, no me vino mal, y no hubiera conocido a mis amigas», sonríe.
En el IES Bajo Aragón cursó el Bachillerato de Artes en dos años llenos de aprendizajes y que le afianzaron en la idea de seguir en artes. Otro giro llegó al terminar, porque le quedaron dos asignaturas. «No me veía perdiendo un año solo con dos, pero las orientadoras del IES me aconsejaron muy bien, estoy muy agradecida», avanza. Hizo caso y combinó estudiar lo que le quedó de Bachillerato a distancia y, de forma presencial, un grado medio de Producción Gráfica en Teruel. Lo describe como «una especie de diseño gráfico pero más aplicado a imprenta».
La alcañizana recomienda esta fórmula, y dejarse aconsejar. «Si sabes que algo se te va a seguir atascando, lo mejor es combinarlo con otras cosas y cambiar de aires. A mí me fue muy bien y lo recomiendo a quien me pregunta», sonríe. Aprobó todo y, además, se quedó con más ganas del grado. «Entré sin saber muy bien de qué iba el diseño gráfico, pero me gustó y cuando terminé el medio seguí con el superior», añade. Para hacerlo se trasladó a Castellón, y esta vez iba enfocado también a publicidad. El resultado de ambos grados es que se defiende igual de bien en publicidad y diseños de marcas tanto en papel como en digital.

A todo le saca el lado positivo, pero confiesa que el papel sigue teniendo algo especial y valora el momento de ver y tocar el trabajo sobre algo impreso. Tanto en papel como en digital hay que estar a la última tendencia, y eso pasa por la IA. «Es inevitable, te gustará más o menos pero hay que saberla usar porque te la piden y, además, bien empleada es una buena herramienta», reflexiona, y resopla cuando se le menciona sobre qué opina de la invasión de carteles de eventos varios hechos con IA que empapelan redes sociales y paredes. «Será más feo o más bonito el que está hecho a mano, pero lo prefiero sin dudarlo porque lo ha hecho una persona», asegura.

Para hacerlo bonito, bien y que se ajuste al objetivo están los diseñadores gráficos de carne, hueso y alma como ella, que está llena de ideas que va atesorando en su ordenador. Y, además, es partidaria de trabajar en equipo. «Me encantaría trabajar en un estudio con más gente porque eso enriquece, entre compañeros te retroalimentas en creatividad y en soluciones ante un proyecto», considera.

En ese portfolio que va agrandando va apareciendo su estilo. Aunque queda a un lado en el caso de los encargos y publicidad, ella tiene sus preferencias. Sus composiciones más libres tiran a algo más fantasioso y colorido, pero pronto le sale la vena alcañizana: «Me encantan las carreras de coches», sentencia. Y es que le viene de familia, porque dice que en casa desde niña ha convivido con sus padres trabajando con las manos. Su padre es un auténtico manitas con sus coches de carreras y su madre, es un as en todo trabajo manual con la pistola de silicona en mano, especialmente en disfraces y carrozas.
Muchos trabajos de clase forman parte de su portfolio. Hay mucho trabajo de imagen de marca y también cartelería de fiestas varias, porque se presentaban a todo concurso que se convocaba. Lo último que ha desarrollado ha sido su Trabajo Fin de Grado (TFG) y ahí eligió su pasión por la velocidad.
Hizo un rediseño de la marca y el logotipo de Motorland Aragón pensando en la temporada 2027. Su visión es algo más futurista con algo de neón incluido. «Tenemos un circuito increíble y yo todo lo que pueda hacer por promocionarlo, lo hago», sonríe. Para el rediseño contó con el apoyo del circuito desde donde incluso le facilitaron imágenes. El resultado es una realidad y duerme en el ordenador de Lara a disposición del circuito si lo quisiesen. A ella le cambia la cara cada vez que lo ve. Parte de sus trabajos los muestra en su Instagram (@laraartx).
Se le nota que le gustan las carreras, los coches y su tierra; y si todo se da a la vez, ya es el sumun. Si eso pasa, coge su cámara de fotos y lo inmortaliza.











