La XXXV Cicloturista del Maestrazgo se celebró el domingo en Cantavieja con una afluencia de ciclistas menor de lo que están acostumbrados, 54 inscripciones frente a 200 el año pasado. Pese al descenso de participantes, el evento marchó según lo previsto, con el compañerismo que caracteriza la veterana prueba. «Coincidía con más competiciones de este estilo, por lo que es normal que el número de participantes haya bajado, sin embargo, estamos muy contentos con el desarrollo de la prueba y el buen tiempo que ha hecho», explica Chema Oliver, técnico de deportes de la comarca del Maestrazgo, quien también celebra la vuelta a la normalidad tras la pandemia. «Ha supuesto volver al contacto, a la comida y a los avituallamientos como antes», subraya Oliver. Desde la organización también remarcan el trabajo desinteresado de todos los voluntarios y pueblos implicados, sin los que, como indican, no sería posible llevar a cabo la competición.
Los participantes provenían principalmente del Maestrazgo, de la comarca de Els Ports y la provincia de Castellón. Algunos de los clubs que pasaron por la localidad fueron el C.C. Calanda, Monpedal Castellón, Triatló Carcaixent, Gegant de Pedra C.C., el Club Ciclista Picaio, Xafa-Roques Forcall y los anfitriones La Faldrija y A.D. Maestrazgo. Seis de los participantes contaban con bicicleta eléctrica, que está permitida en la cicloturista, aunque no pueden entrar en competición.

El evento arrancó en la plaza de Cantavieja, donde Marta Monforte, consejera de cultura y patrimonio y Diego Villarroya, consejero de deportes, educación, formación y juventud, cortaron la cinta para dar comienzo a la prueba. Los ciclistas atravesaron las localidades de La Iglesuela del Cid, Portell, Cinctorres, Forcall, La Mata y Mirambel, no sin antes parar en cada uno de los pueblos, donde los vecinos prepararon un aperitivo para recargar energía. Una vez en Mirambel, comenzó el tramo cronometrado, una subida de 23 km hasta el puerto del Cuarto Pelado, a 1.600 metros, donde los ciclistas apuraron las fuerzas que aún les quedaban.

En la competición se premió, entre los 51 hombres y tres mujeres participantes, a los tres primeros ciclistas masculinos en llegar a la meta, Cristian Escrig en el tercer puesto, Joan Conesa en el segundo y el primer clasificado, Andreu Murla. Además de Noelia Murla como tercer premio femenino, Sandra Ramírez segundo y Alba Herrero en lo alto del pódium femenino. Además del competidor más veterano, Francesc Boya, y al más joven, Andrés San Abdón.

Concluía con la comida popular una cicloturista con un sabor amargo para los participantes, quienes recordaban la prueba del año pasado, aunque sabían que era necesario retomar la competición que tanta afición y unión arrastra, demostrando, una vez más, el vínculo que genera el deporte y la unión entre las dos comarcas vecinas.







