Con 25 años, Samuel Bernuz decidió convertir su pasión por la fotografía en un proyecto profesional desde su pueblo, Cuevas de Cañart, de apenas 70 habitantes. Ahora, un año después, a los 26, realiza un balance positivo de su apuesta por quedarse y emprender en el Maestrazgo, desde donde ofrece servicios fotográficos para empresas y alojamientos que necesiten mejorar su imagen comercial a través de fotografías profesionales. También trabaja con particulares y se desplaza allá donde le pidan. Especialmente, está enfocado en el Maestrazgo y el Bajo Aragón, las comarcas más cercanas.
El joven creció en Cuevas de Cañart y, aunque al terminar la ESO salió para estudiar durante dos años un grado medio de Técnico en Emergencias Sanitarias en Teruel, siempre tuvo claro que quería regresar. "Echaba de menos la vida en el pueblo, la cercanía de la gente, conocernos todos, el poder pedir ayuda a cualquier vecino...", comenta. Llegó a trabajar durante unos meses en ambulancias en Mas de las Matas. Sin embargo, sentía la necesidad de seguir formándose y encontró en la fotografía una disciplina que unía creatividad y una afición que ya practicaba. «Cada vez que salía a pasear volvía cargado de fotos», explica, recordando cómo el paisaje de la zona fue despertando su interés por la imagen.
Actualmente combina los trabajos para empresas con encargos de particulares. Fotografías de carné, impresión de imágenes, montaje de álbumes o cuadros forman parte de un día a día que, poco a poco, va consolidando una clientela en la zona. Realiza desde imágenes de habitaciones y espacios comunes de alojamientos turísticos hasta fotografía gastronómica o de producto para catálogos, páginas web y redes sociales. También contempla la posibilidad de trabajar a distancia, las empresas pueden enviarle sus productos para fotografiarlos en el estudio de Cuevas de Cañart y recibir posteriormente el material finalizado.
Para Bernuz, emprender en un pueblo no es más difícil que hacerlo en una ciudad, sino diferente. Asegura que no se ha encontrado ningún inconveniente y que la principal particularidad es la necesidad de ampliar el ámbito de actuación y trabajar moviéndose por los pueblos. Sin embargo, destaca como una gran ventaja la cercanía y el apoyo. «Todo el mundo te conoce y sabe que estás ahí si necesitan algún servicio fotográfico», señala.
Su decisión profesional también supuso desligarse de la actividad familiar. Sus padres regentaron durante 25 años una pensión con bar y restaurante en Cuevas de Cañart y son agricultores. Aunque le ofrecieron la posibilidad de continuar con el negocio, decidió que no quería seguir por ese camino, así que dejaron la hostelería pero mantienen las habitaciones. "En el campo obviamente ayudas en lo que haga falta pero la hostelería no me atraía nada", especifica.








enhorabuena, gente como tú, que se quede en el pueblo es lo que hace falta. se puede trabajar de lo que se quiera.