Puntuales a su cita y bien preparados acudieron los 510 participantes de la IX Quematurrones de Calanda este domingo. A pesar del frío, que marcaba los 5 grados de temperatura y 0 de sensación térmica hubo pocos que no quisieron perderse esta cita. Los guantes, las bufandas, o las térmicas eran los protagonistas entre los asistentes, pero sobre todo las ganas de recorrer los montes calandinos para despedir las navidades de la mejor manera y acompañados de familiares y amigos.
La marcha organizada por el ayuntamiento está más consolidada entre los calandinos y vecinos de alrededor y es la excusa perfecta para quemar esos «excesos» tras los días festivos y pasar una buena jornada deportiva. "Estamos muy contentos de que cada año vaya a más y tenga aceptación, además está pensada para que puedan realizarla todos los públicos», señalaba Pablo Vázquez, uno de los treinta voluntarios de la marcha y el encargo de ser el speaker de la misma.
Con todo ello y después de calentar motores en la plaza España, a las 9 en punto partía el recorrido largo, con un total de 20 kilómetros, 560 metros de desnivel positivo y dos avituallamientos.
La marcha larga dirigida a todos aquellos que están más acostumbrados a realizar salidas por el monte y con una mayor dificultad contó con decenas de participantes dispuestos a quemar esos turrones navideños. 30 minutos más tarde lo hacía la marcha corta y mediana de cinco y nueve kilómetros respectivamente. Las dos fueron las más populares y tanto mayores como pequeños disfrutaron de las vistas que ofrecía el itinerario.
Las tres marchas compartían recorrido al principio y pasaban por algunos lugares de visita obligatoria en la localidad. En primer lugar, por la Huerta Baja donde poder contemplar los melocotoneros, después por la Rivera del Río Guadalopillo, que además ha sido rehabilitada este año por Juan José Durán, el Rincón de Nine, o el Desierto de Calanda, entre otros.
Después de la jornada al llegar a la plaza les esperaba el mejor avituallamiento, y es que la recompensa por finalizar los tres recorridos era un buen bocadillo de salchicha a la brasa que seguro que a más de uno le ayudó a recargar fuerzas tras la intensa mañana. Con todo ello, los calandinos clausuraron la mañana y solo les queda contar las días para volver a celebrar la próxima edición de la Quematurrones que el año que viene estará de aniversario.











