La Posición Nº36 de las trincheras fayonenses fue la más importante de la Batalla del Ebro al ser el enclave donde terminó la contienda y donde se impuso el bando ganador de la Guerra Civil, el sublevado. Con motivo de la XVI recreación de esta batalla, los soldados franquistas volvieron a recorrer los surcos y refugios que se encuentran en el vértice entre la carretera que bajaba al pueblo antiguo, y la carretera que actualmente va hacia La Pobla de Masaluca y al Cruce de Gilabert.
Seis recreadores participaron en la representación que, de manera extraordinaria, se pudo ver durante las visitas guiadas a este yacimiento, el pasado domingo. Se imitó el movimiento natural que había en la posición en momentos de calma, y se teatralizó la llegada de un soldado republicano que habían capturado los sublevados. Este prisionero, que era "un soldado de la 13 Brigada Internacional", nos lleva a hablar de un hecho que sucedió antes de la batalla del Ebro. Esta Brigada Internacional quería sorprender a sus mandos por lo que se inventó un golpe de mano cruzando el Ebro, en pleno día, en dirección al pueblo de Fayón para secuestrar a un grupo de oficiales. De esta forma, se los llevarían a su terreno y los interrogarían, aunque esto acabaría muy mal. "Cuando llegaron a las posiciones franquistas, los capturaron", explicó el técnico de Patrimonio y guía de la actividad, Aitor García.
Durante la mañana, se organizaron varios pases ya que el espacio obligaba a que el grupo fuera reducido. En total, cerca de 80 personas pudieron disfrutar de esta actividad complementaria que organizó el Ayuntamiento y que ha celebrado este año su segunda edición.
García destacó la presencia de visitantes procedentes de las Islas Canarias, Cataluña, Francia, Norte América e, incluso, se acercó un documentalista irlandés que está trabajando en la reconstrucción de la historia de un brigadista internacional. En la primera visita de la mañana, también se unió un grupo de Navarra que conoció la recreación fayonense gracias a las charlas que realizó la Asociación de la Memoria Histórica de Andosilla. "Nos ha gustado mucho la visita a la trinchera, ha sido muy interesante", subrayó José Ángel Basterra, uno de los navarros.
Recreación basada en la investigación arqueológica
Las visitas guiadas y la recreación pretenden mostrar al público los hallazgos arqueológicos realizados en esta posición. La intervención comenzó el año pasado a través de talleres de arqueología juvenil y campos de voluntariado. Estas actuaciones han permitido recuperar restos y objetos que los soldados perdieron u olvidaron. Se han encontrado, por ejemplo, tinteros, que muestran la importancia de la correspondencia durante la Guerra Civil tanto para informar de ataques entre las distintas posiciones, como para mantener el contacto con la familia.
Uno de los hallazgos más destacados ha sido un casco Trubia modelo de 1926. «Es muy raro encontrar este tipo de restos en un contexto arqueológico ya que se solían reutilizar en la posguerra. Son pocas las excavaciones en las que se han encontrado uno de estos elementos tan importantes para los soldados. Esto pone a Fayón en el mapa arqueológico como un yacimiento importante y destacado que, además, muestra la violencia que implicó la Batalla del Ebro», destacó García.
Actualmente, los restos hallados en el yacimiento, se encuentran en el Museo Arqueológico de Zaragoza, según el protocolo que marca la Dirección General de Patrimonio Cultural. Una vez sea censado e inventariado el material, el municipio espera que pueda volver al Museo de la Batalla del Ebro para exponerse. «Las implicaciones que en un futuro tendrá recuperar todo este patrimonio y realizar esta investigación van a ser de relevancia internacional», apuntó el guía.
Fuera del marco de la recreación de la Batalla del Ebro, la Posición Nº36 también se puede visitar, aunque sin la representación viviente. Desde septiembre y hasta noviembre, y de marzo a mayo, se realizan visitas guiadas de manera regular. Se aconseja complementarlas con el Museo de la Batalla del Ebro. En este espacio, se han reconstruido una serie de posiciones para reforzar la visita a las trincheras con elementos como un punto de comunicaciones, un puesto de mando o medios de ametralladora de campaña.

















