Alcañiz es el punto de encuentro de miles de personas que recorren cientos de kilómetros motivados por una pasión.
Acentos e idiomas de medio mundo conviven este fin de semana en Motorland Aragón y en las calles de Alcañiz. Los aficionados llegan, sobre todo, desde media Europa y prácticamente de todas las comunidades autónomas. Para el público del GP, las motos son una forma de vida que comparten con los bajoaragoneses, herederos del legado del Circuito Urbano Guadalope.
Santos Ballester y su grupo de amigos con un claro ejemplo. Condujeron sus motos desde Murcia completando más de 500 kilómetros, los mismos que harán de vuelta a casa. Lejos de ser un inconveniente, es un aliciente y eso lo demuestra que llevan haciendo lo mismo desde hace ocho años. "Venimos desde la primera edición y ya reservamos alojamiento de un año para otro", explicó.
El público francés también es muy numeroso. Franck Antolín, francés de ascendencia española que ha recorrido todos los circuitos españoles, valoró la organización del GP aragonés, sobre todo, en accesos. "Dividir a coches y motos en los accesos da mucha fluidez y además, cualquier grada da muy buenos ángulos de visión", valoró.
Una de ellas, la 1, fue la seleccionada para estrenarse en Alcañiz por un grupo de colombianos. Algunos residen en España pero otros llegaron desde Colombia. "En Colombia hay mucha afición, aunque no tenemos circuitos. Las ganas y nos pueden y por eso estamos aquí", explicó Umberto Castañeda, que aseguró que ya pensaban en volver el próximo año.
El Gran Premio es una de las citas más esperadas por los propios bajoaragoneses. La experiencia es un grado y acudir cada año hace que se organice hasta el último detalle. Joaquín Bielsa, que solo ha faltado a un GP desde hace ocho años, acudió en familia desde Andorra y con la despensa cargada. "Llevamos bocadillos de jamón, refrescos, agua,... De todo, porque ya sabemos como funciona», rió.
De la vecina comarca de la Ribera Baja llegó Eva Castro con sus amigos de Escatrón. "Llevamos ya tres años viniendo, siempre nos ponemos en la misma grada porque disfrutamos mucho", afirmó.
En el exterior de la 1, ubicada en la recta de meta, donde se encuentra una de las zonas comerciales del circuito, no faltaron enormes carteles en homenaje a Ángel Nieto, para muchos, parada obligada para tomarse fotos. Patricia Noya fue una de ellas. Visitó por primera vez Motorland con sus amigos que llegaron desde Santiago de Compostela. "Lo que más nos ha llamado la atención es la organización. Se entra y se sale muy bien y, además, los aparcamientos están muy cerca de las gradas, por lo que es fácil moverse", destacó.







