Los alcaldes valoran de forma muy positiva el programa en el que el Gobierno de Aragón impulsará 65 pisos de alquiler asequible para trabajadores en los ocho municipios más turísticos del Matarraña y Maestrazgo. Todos coinciden en que en sus pueblos no cuentan con viviendas de alquiler para empleados pero tampoco para los propios vecinos porque todas están enfocadas al alquiler turístico por su mayor rentabilidad.
El municipio más beneficiado es Valderrobres con 18 viviendas, que se construirán con una inversión de 2,6 millones en un solar municipal situado al final de la calle San Cristóbal. «Es un proyecto que llevábamos en el programa electoral y por eso adquirimos el solar. 2,6 millones es mucho dinero para un municipio como Valderrobres por lo que al asumir la construcción el Gobierno de Aragón nos posibilita llevar a cabo los pisos pero sin renunciar a otras infraestructuras por los altos costes», explica el alcalde, Carlos Boné.
La capital del Matarraña es una localidad que ha crecido en población en los últimos años y a ello se le suma no solo la demanda del sector turístico sino también de otros profesionales como los docentes del colegio y el instituto. «Cada vez más se destinan más casas al alquiler turístico y no al convencional porque la rentabilidad es muy superior», puntualiza.
En Cretas los 14 pisos de alquiler asequible se ubicarán en una promoción que se comenzó hace años y que no se llegó a terminar en el Pla de Sancho. A DGA le costará más de dos millones de euros finalizar una obra que después de un concurso de acreedores pasó a ser propiedad de un banco y de una empresa andaluza. «Es necesario que los municipios turísticos tengamos una bolsa de viviendas para las personas que vienen a trabajar. Incluso ha sucedido alguna vez que personas que vienen a empezar un negocio no encuentran alojamiento», apunta el alcalde, Fernando Camps.
En La Fresneda se edificarán ocho apartamentos en una zona de casas en ruinas situada en la subida de la Iglesia, muy cerca de la plaza. El Ayuntamiento se encuentra en conversaciones con los propietarios, quienes «tienen disposición de vender» según destaca el alcalde, José Ramón Gimeno. El primero edil reconoce que al Consistorio acuden personas que van a trabajar en el sector servicios para preguntar debido a la baja oferta. Por ello, el equipo de gobierno proyecta rehabilitar más adelante los pisos del antiguo cuartel para ampliar la oferta de alquiler. «Primero nuestro presupuesto está enfocado en comprar las casas donde edificará DGA pero no nos gustaría quedarnos ahí», destaca Gimeno.
En el caso de Beceite se construirán seis viviendas que estarán situadas en el solar del antiguo consultorio clínico. Este edificio fue derribado hace dos meses ya que presentaba daños estructurales y estaba ubicado en uno de los pocos solares propiedad del consistorio. Las viviendas contribuirán a paliar la escasez de oferta de alquiler, ya que a pesar de que el pujante sector turístico no deja de crear nuevos puestos de trabajo, la realidad es que buena parte del parque de viviendas privado se destina a usos turísticos. «Tenemos un problema porque ganamos población, atraemos a mucha gente que quiere venir a vivir o independizarse y no puede por la falta de viviendas. Esta actuación ayudará a paliar este problema», explica Juan Enrique Celma, alcalde de Beceite. El municipio, de 580 habitantes, cuenta con 600 plazas hosteleras. Asimismo, este nuevo equipamiento contará con un local comercial, ya que la falta de servicios y locales existentes han hecho que en los últimos años Beceite haya perdido oferta comercial.
También se edificarán seis viviendas en Calaceite. Concretamente, en una parcela municipal de la calle Soledad que mejor se adaptaba al programa de DGA. Su alcalde, Juan Miguel Monclús, explica que el problema de Calaceite es el mismo que el de prácticamente todo el Matarraña porque la vivienda de alquiler se enfoca al turismo y deja sin opciones asequibles a los trabajadores que quieren asentarse en el municipio. «Este plan será un balón de oxígeno», apunta Monclús.
En Mirambel se levantarán cinco pisos y un local que pasará a ser municipal en un patio que adquirió el Ayuntamiento en la pasada legislatura cercano al Portal de las Monjas. Junto a este este edificio se ha proyectado un equipamiento municipal para ampliar y mejorar los servicios de la localidad con biblioteca, sala polivalente y zonas para peluquería y podólogo. «Estamos muy contentos porque ofrecerá la posibilidad de establecerse en el pueblo a cinco personas que vengan a trabajar, será positivo para ellos y también para nosotros», destaca la alcaldesa, Mari Carmen Soler.
El municipio del Maestrazgo no cuenta con oferta de alquiler y de las casas que están a la venta tan solo una está en condiciones para entrar a vivir. Otra requiere una pequeña inversión y las otras, obrarlas por completo. A la falta de oferta se le suma que su conjunto urbano está declarado Conjunto Histórico-Artístico, lo que conlleva que todos los proyectos de obra deben recibir el visto bueno de la comisión de Patrimonio. Las fachadas deben decorarse en piedra natural o mampostería encalada; y los cinco portales que dan acceso al casco urbano impiden la entrada a grandes camiones o máquinas, lo que encarece el proceso.
En Cantavieja las cuatro viviendas se levantarán en un solar municipal en la urbanización El Tambor. La capital del Maestrazgo tiene mucha demanda de alquiler pero su alcalde, Ricardo Altabás, explica que los trabajadores «siempre encuentran algo» y muchos de ellos optan por compartir. «Ganar oferta siempre es positivo», apunta. Para el primer edil la prioridad «absoluta» son los jóvenes del municipio que quieren seguir ligados a su pueblo y explica que para ello su objetivo es impulsar adosados y pisos de protección oficial.
Por último, Fuentespalda contará con cuatro viviendas que se ubicarán entre las calles Cáceres y Pajares. Aunque no está terminado de definir el proyecto, en principio serán dos casas y un edificio con dos pisos. El Ayuntamiento quiere ir más allá y trabaja en los trámites para que Fuentespalda cuente con suelo urbano urbanizable, uno de sus déficits. Los jóvenes que apuestan por quedarse en su pueblo no tienen posibilidades de construirse una casa si no compran un solar en ruinas y para construir en terreno rústico se necesita al menos una hectárea. La falta de alquiler ha llevado incluso a los trabajadores de un hotel a vivir en una casa rural. «El Consistorio tenemos dos pisos y están los dos alquilados a los farmacéuticos y a una chica que trabaja en una escuela infantil comarcal. Todos se han integrado muy bien y estamos muy contentos, queremos seguir fomentado que haya gente que pueda quedarse a vivir aquí», afirma la alcaldesa, Nerea Caldú.








Esta problemática es generalizada en la mayoría de los pueblos de la provincia.
Limitar este programa a los municipios turísticos no me parece una decisión justa, ni acertada. Al final se están premiando a los pueblos que tienen una mejor situación, porqué han conseguido añadir al turismo dentro de su tejido productivo tradicional (agricultura, ganadería y la poca industria existente, además de los servicios).
Como ejemplo, nos podemos fijar en Valderrobres, el único municipio de la Comarca del Matarranya que crece en población (a costa de los pueblos de alrededor). Si se le conceden nuevos servicios a este pueblo (vivienda pública), y no a algunos de los pueblos del alrededor, especialmente a los más pequeños, el efecto concentración a la Capital aun será mayor.
Al final se trata de una nueva discriminación hacia los pueblos más pequeños que se encuentran en peligro de desaparición, en favor de los municipios que están en «mejores» condiciones. Además de ser también una nueva discriminación positiva hacia el Sector Turístico, el cual parece últimamente que es el único que existe y al que se le destinan la mayoría de recursos públicos excepcionales en el territorio.
Beceite, Cretas, Fuentespalda y La Fresneda están alrededor de Valderrobres, por lo que se entiende que es a lo que te refieres no?
Estaba pensando en Lledo, Arenys, la Torre, la Portellada, Valjunquera, Valdeltormo, Rafels, Fornols o Torre de Arcas… basicamente los mas despoblados y los que mas ayuda nevesitan para sobrevivir.
La idea es buena y es necesaria, pero mas allá del efecto turístico también se ha de aprovechar esta circunstancia para derivar habitantes a pueblos necesitados de ellos y sería una forma de redistribuir. Pueblos como Fórnoles, La Portellada, Lledó… necesitan habitantes y se tarda poco en desplazarse hasta Valderrobres si se necesita. Además, con la cantidad de casas en abandono no habría que hacer obra nueva, si no rehabilitar.