Alcañiz ha recuperado una parte de su patrimonio con la intervención en el mausoleo de Vicenta Estrada, una obra del escultor Faustino Nicoli que estaba siendo devorada por los líquenes. De hecho, la actuación ha llegado a tiempo porque su estado era peor del que parecía y la escultura que corona la obra a punto ha estado de perder la cabeza. "Si se le hubiese caído la cabeza, ya habría sido una pérdida irreparable, pero hemos llegado y la tenemos. Se ha conseguido recuperar una parte muy interesante de Alcañiz, en este caso, en el cementerio, que es un espacio lleno de historia", dice Jorge Egea. El escultor y profesor alcañizano fue quien inició la investigación de la mano del Instituto de Estudios Turolenses (IET) y ha dado resultado. Con el apoyo del Área de Patrimonio del Ayuntamiento de Alcañiz, ha cumplido el objetivo doble de, por un lado, recuperar la escultura, y por otro, de recuperar la figura de Vicenta Estrada y Pilar Foz, dos mujeres del siglo XIX alcañizano y protagonistas de esta historia.

Este sábado 31 de octubre en víspera de Todos los Santos se presentó en sociedad esta restauración. Una nueva vida que emprende el mausoleo que desde que se construyó forma parte de la vida de todos los alcañizanos y visitantes del cementerio ya que se encuentra a la entrada junto al pasillo central. Ahora, el reto es que la restauración sea duradera y eso pasa por unas intervenciones de mantenimiento. Una de las primeras tareas es trasladar el ciprés que tiene a sus pies y que proyecta una sombra sobre la tumba que ha ayudado a la proliferación de líquenes. En la exposición de la restauradora se vio claramente en las fotografías cómo la zona que permanece más tiempo en sombra es la más dañada por esta vegetación.

Precisamente, es la parte en la que aparece el nombre de la difunta, que había quedado tapado. "Lo hemos recuperado y ya se puede leer. No es una tontería, es muy importante porque si no se puede leer no se puede recordar y honrar a esa persona que está enterrada", explicó Pilar Martínez, restauradora y conservadora de METOPA, la empresa que se ha encargado del trabajo. Todo el conjunto está cubierto con un repelente de agua para protegerlo el mayor tiempo posible de la lluvia, y se recomienda hacer una revisión cada cierto tiempo para asegurarse de que el conjunto sigue en buen estado.

Los trabajos se han ejecutado en apenas un mes después de haber realizado toda la fase de estudio y diagnósis que reveló la zonas más afectadas. Sobre el terreno, los primeros días hubo que lidiar con la lluvia y, en el momento de intervenir en la parte más alta, Martínez se dio cuenta de que la cabeza se movía. "Hubo que hacer un cosido de emergencia", avanza. También se descartó una parte del velo que era un añadido posterior, no era de la obra original tal y como se sospechaba. El trabajo siguió con el relleno de grietas para evitar que sigan siendo acceso de agua y humedades.
Tras esta restauración, una de las propuestas de Egea es que una réplica a menor tamaño y en un material adecuado, se coloque junto al mausoleo. El objetivo es que se pueda tocar para hacerlo accesible a las personas con problemas de visión.
Una presentación teatralizada con Vicenta Estrada en espíritu
Tras la explicación de los trabajos en un acto en la capilla, la presentación se trasladó al mismo mausoleo. Según avanzaron por el pasillo central de regreso a la puerta principal del camposanto, el público que se acercó a la cita fue recibido por Vicenta Estrada. Se apareció su espíritu encarnado en la actriz de Calanda Carolina Riveros. Enfundada en un negro de luto riguroso, se fue paseando alrededor de la tumba con una vela en la mano y, en cuanto la gente se acomodó, tomó el micrófono.

Estrada, a través de Riveros, leyó una sentida carta que le había escrito a Pilar Foz, quien erigió el mausoleo para ella. Estrada recordó sus conversaciones en la calle Mayor, ya que vivían una frente a la otra, y también que le dejó su mejor reloj de oro en su testamento y que por algo fue. En la carta también le agradeció lo que hizo por ella después de su muerte. "Encenderé esta llama por ti, Pilar Foz, que me salvaste de la fosa común del olvido", dijo y procedió a encender la vela y quemar la carta.
La puesta en escena terminó con una ofrenda floral a cargo de Jorge Egea, Pilar Martínez y Carolina Riveros, que volvió a tomar el micrófono -esta vez fuera del papel de Vicenta Estrada- para hacer extensible la ofrenda floral a todos los difuntos y, muy especialmente, a las víctimas del accidente de tren en Toledo, "desde el respeto y cariño ante una tragedia que nos ha encogido el corazón a todos".
















